20 Diciembre 2005 Seguir en 
Cochabamba.- Evo Morales, que se convertirá en el primer presidente indígena de Bolivia y de América del Sur, afirmó ayer que la lucha contra el narcotráfico y el control estatal del gas natural serán los principales objetivos de su gestión, que comenzará el 22 de enero. Emocionado y con lágrimas en los ojos, el líder del Movimiento al Socialismo prometió cambiar el curso de la historia de su país. El golpe de timón hacia la izquierda que dio Bolivia en las elecciones generales pondrá fin a dos décadas de vigencia de un inflexible modelo neoliberal instaurado en 1985.
En medio de sus anuncios sobre la política en materia energética, el líder de origen aymara adelantó que ampliará el mercado argentino de gas y que las operaciones no se realizarán entre trasnacionales, sino entre Estados. Y a pesar de que había dicho durante su campaña que el hidrocarburo se vende a tarifas muy bajas a los países vecinos, afirmó ayer que la relación con la Argentina no cambiará “casi nada”. “En todo caso, primero vamos a priorizar cómo obtener el gas domiciliario en Bolivia. Resuelto este tema, vamos a mejorar el mercado hacia Argentina”, añadió. Asimismo, aseguró que se terminará el control que las multinacionales ejercen sobre el gas en boca de pozo, control reconocido en los contratos. “Dentro del suelo y fuera del suelo ese recurso natural es del pueblo”, remarcó. Esta reforma está contenida en la nueva ley petrolera, pero la controversia entre el Estado y las multinacionales ha impedido hasta ahora su aplicación. Las empresas han amenazado con llevar el caso a los tribunales internacionales.
El narcotráfico
Por otra parte, Morales prometió luchar contra el narcotráfico en su país, aunque descartó la premisa “cero coca y cero cocaleros”, impuesta por Washington. “Ni la cocaína ni el narcotráfico son parte de la cultura boliviana; menos aún de la cultura de los quechuas y los aymaras”, dijo. Respecto de las políticas de “certificación” de Estados Unidos, que consisten en apoyar económicamente a los países que respaldan los métodos antidroga de Washington, Morales advirtió que no se prestará al “chantaje” de EE.UU. para poder colocar instalaciones militares. Asimismo, anunció que impulsará la despenalización de la coca y pedirá a la ONU que se retire de la lista de estupefacientes prohibidos este cultivo, que era sagrado para las antiguas culturas bolivianas. “Es inaceptable que la coca sea legal para la Coca Cola y no para nosotros”, apuntó en referencia al principal condimento del refresco estadounidense. (Reuter-Télam-SNI)
En medio de sus anuncios sobre la política en materia energética, el líder de origen aymara adelantó que ampliará el mercado argentino de gas y que las operaciones no se realizarán entre trasnacionales, sino entre Estados. Y a pesar de que había dicho durante su campaña que el hidrocarburo se vende a tarifas muy bajas a los países vecinos, afirmó ayer que la relación con la Argentina no cambiará “casi nada”. “En todo caso, primero vamos a priorizar cómo obtener el gas domiciliario en Bolivia. Resuelto este tema, vamos a mejorar el mercado hacia Argentina”, añadió. Asimismo, aseguró que se terminará el control que las multinacionales ejercen sobre el gas en boca de pozo, control reconocido en los contratos. “Dentro del suelo y fuera del suelo ese recurso natural es del pueblo”, remarcó. Esta reforma está contenida en la nueva ley petrolera, pero la controversia entre el Estado y las multinacionales ha impedido hasta ahora su aplicación. Las empresas han amenazado con llevar el caso a los tribunales internacionales.
El narcotráfico
Por otra parte, Morales prometió luchar contra el narcotráfico en su país, aunque descartó la premisa “cero coca y cero cocaleros”, impuesta por Washington. “Ni la cocaína ni el narcotráfico son parte de la cultura boliviana; menos aún de la cultura de los quechuas y los aymaras”, dijo. Respecto de las políticas de “certificación” de Estados Unidos, que consisten en apoyar económicamente a los países que respaldan los métodos antidroga de Washington, Morales advirtió que no se prestará al “chantaje” de EE.UU. para poder colocar instalaciones militares. Asimismo, anunció que impulsará la despenalización de la coca y pedirá a la ONU que se retire de la lista de estupefacientes prohibidos este cultivo, que era sagrado para las antiguas culturas bolivianas. “Es inaceptable que la coca sea legal para la Coca Cola y no para nosotros”, apuntó en referencia al principal condimento del refresco estadounidense. (Reuter-Télam-SNI)








