LA PAZ.- El líder cocalero Evo Morales, que con sus críticas a Estados Unidos conquistó a los sectores más pobres de Bolivia, quedó cerca de convertirse en el primer presidente indígena del país, luego de vencer en las elecciones del domingo. La contundencia de la victoria -por un porcentaje históricamente alto para el dividido electorado boliviano- le abre a Morales las puertas de la Presidencia. "Es una expresión política y social que nos hace pensar que no puede haber conflicto en el Congreso (con la designación de Morales). Evo Morales es el nuevo presidente", aseguró el analista político Roger Cortés. De todas formas, es posible que en la decisión final juegue un rol protagónico el candidato que asoma en tercera posición en los comicios, el magnate cementero Samuel Doria Medina, que prometió apoyar al que obtenga más votos populares. El empresario, de tendencia centrista, logró entre un 10 y un 12% de los sufragios.
Las elecciones se desarrollaron sin incidentes. Las calles estuvieron vacías de vehículos en cumplimiento de una prohibición gubernamental que más de uno de los cientos de observadores internacionales que monitorearon el acto calificaron de toque de queda. En muchos pueblos del interior del país, indígenas y campesinos pobremente vestidos debieron caminar varias horas hasta los centros de votación. "Evo ha sido un buen dirigente, no hay corrupción en él, pero los otros tienen uñas largas. Los otros han ofrecido hacer postas sanitarias y crear escuelas, pero nada han cumplido", dijo un jubilado de 78 años luego de votar en una rústica escuela en la Villa 14 de Septiembre, donde Morales hizo gran parte de su carrera como líder del sindicato de cocaleros. Una victoria de Morales no será bienvenida por Estados Unidos, que criticó la promesa electoral del líder campesino de defender los cultivos de coca en el país porque perjudica su política antidrogas. Además, su victoria marcará una profundización de la tendencia hacia la centroizquierda que vive Latinoamérica, con administraciones socialdemócratas en Argentina, Brasil y Uruguay, y un gobierno autoproclamado como revolucionario en Venezuela. (Reuter)
19 Diciembre 2005 Seguir en 
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