18 Diciembre 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush admitió ayer que autorizó a una de las agencias de inteligencia más secretas, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), a efectuar operaciones de espionaje en Estados Unidos contra personas "conocidas por sus vínculos con Al Qaida".
"En las semanas que siguieron a los atentados (del 11 de setiembre de 2001) contra nuestro país, autoricé a la Agencia de Seguridad Nacional, conforme al derecho estadounidense y a la Constitución, a interceptar las comunicaciones internacionales de personas conocidas por sus vínculos con Al Qaida y con organizaciones terroristas a las que está asociada", dijo Bush durante su alocución semanal por radio.
"Los procedimientos que autoricé ayudaron a detectar e impedir posibles atentados en Estados Unidos y en el exterior", dijo Bush, justificando la existencia de un programa altamente secreto. Es la primera vez que Bush comenta públicamente las informaciones publicadas por "The New York Times", el viernes.El diario informó también que hasta el momento la NASA escuchó a 500 personas en EE.UU. y entre 5.000 a 7.000 en el exterior, todos sospechosos de estar vinculados con el terrorismo.
Las revelaciones de la publicación conmocionaron al Congreso estadounidense, donde se anunciaron las primeras investigaciones. Arlen Specter, un influyente senador y presidente de la comisión de Asuntos Judiciales, indicó que tuvieron un impacto muy problemático, si no devastador, sobre la renovación del polémico paquete de medidas de la Ley Patriota, un proyecto de ley antiterrorista bloqueado en el Senado.
"El resultado de la divulgación de estos informes es que nuestros enemigos poseen información que no deberían haber tenido", acusó. "La publicación no autorizada (de estas informaciones) perjudicó a nuestra seguridad nacional y pone a nuestros ciudadanos en peligro", sostuvo Bush.
Funcionarios dijeron al Times que este programa había logrado desbaratar conspiraciones terroristas, y como ejemplo citaron al camionero de Ohio, Iyman Faris, que en 2003 se declaró culpable de apoyar a Al Qaida y planear la destrucción del puente de Brooklyn en Nueva York.
De acuerdo con el diario, algunos funcionarios familiarizados con la operación de espionaje en curso, se han cuestionado si esta vigilancia no habrá sobrepasado los límites legales. (AFP)
"En las semanas que siguieron a los atentados (del 11 de setiembre de 2001) contra nuestro país, autoricé a la Agencia de Seguridad Nacional, conforme al derecho estadounidense y a la Constitución, a interceptar las comunicaciones internacionales de personas conocidas por sus vínculos con Al Qaida y con organizaciones terroristas a las que está asociada", dijo Bush durante su alocución semanal por radio.
"Los procedimientos que autoricé ayudaron a detectar e impedir posibles atentados en Estados Unidos y en el exterior", dijo Bush, justificando la existencia de un programa altamente secreto. Es la primera vez que Bush comenta públicamente las informaciones publicadas por "The New York Times", el viernes.El diario informó también que hasta el momento la NASA escuchó a 500 personas en EE.UU. y entre 5.000 a 7.000 en el exterior, todos sospechosos de estar vinculados con el terrorismo.
Las revelaciones de la publicación conmocionaron al Congreso estadounidense, donde se anunciaron las primeras investigaciones. Arlen Specter, un influyente senador y presidente de la comisión de Asuntos Judiciales, indicó que tuvieron un impacto muy problemático, si no devastador, sobre la renovación del polémico paquete de medidas de la Ley Patriota, un proyecto de ley antiterrorista bloqueado en el Senado.
"El resultado de la divulgación de estos informes es que nuestros enemigos poseen información que no deberían haber tenido", acusó. "La publicación no autorizada (de estas informaciones) perjudicó a nuestra seguridad nacional y pone a nuestros ciudadanos en peligro", sostuvo Bush.
Funcionarios dijeron al Times que este programa había logrado desbaratar conspiraciones terroristas, y como ejemplo citaron al camionero de Ohio, Iyman Faris, que en 2003 se declaró culpable de apoyar a Al Qaida y planear la destrucción del puente de Brooklyn en Nueva York.
De acuerdo con el diario, algunos funcionarios familiarizados con la operación de espionaje en curso, se han cuestionado si esta vigilancia no habrá sobrepasado los límites legales. (AFP)







