Dos partidos polarizan los votos en Bolivia
Los sondeos indican que será el Congreso el que definirá la puja presidencial entre Morales y Quiroga. Un reflejo del fuerte antagonismo regional. Comenzó el tiempo de reflexión previo a los comicios del domingo. Se eligen presidente, vice, parlamentarios y gobernadores de las 9 provincias.
16 Diciembre 2005 Seguir en 
LA PAZ.- Bolivia comenzó el año con un fuerte antagonismo entre el emergente poder económico de Santa Cruz y el agonizante centralismo de La Paz. A tres días de los comicios generales, esta situación tiene su correlato en la polarización electoral entre los candidatos presidenciales Evo Morales y Jorge Quiroga. El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), lidera los sondeos de intención de voto con el 36%; Quiroga, del Poder Democrático y Social (Podemos), le sigue con el 30%. Así las cosas, será el Congreso el que definirá la disputa, ya que no existe el balotaje en Bolivia. El empresario Samuel Doria Medina, del partido Unidad Nacional, es el tercero en la liza, con un 10% de preferencias. La cifra, insuficiente para ganar influirá, no obstante, en la casi segura definición por voto parlamentario.
La marcada polarización entre las postulaciones de Morales y de Quiroga (30%) conlleva toda esa carga de antagonismos entre el oriente pobre de los "collas" y el occidente rico de los "cambas" del país, que hace prever un escenario convulso en 2006. Morales, aimara-quechua, asienta su caudal electoral en La Paz y en las empobrecidas tierras de occidente, mientras que el ex presidente Quiroga tiene amplio piso en la rica Santa Cruz, en las ciudades del este y en Tarija, cuyo subsuelo alberga gran parte de las reservas de gas.
Estas regiones (Tarija, Beni y Pando), lideradas por Santa Cruz, integran la denominada media luna (casi la mitad de Bolivia) que en enero levantaron la bandera de las autonomías. La propuesta separatista se contrapone con la de La Paz y la de otras regiones como Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba (la otra mitad de Bolivia) que quieren refundar el país en una asamblea constituyente.
Las divergencias regionales están también latentes -igual que en los programas de Morales y de Quiroga- cuando se habla del futuro del gas boliviano (108 billones de metros cúbicos, la segunda reserva más importante de América del Sur). Y se reflejan asimismo en el hecho de que La Paz, que detenta el poder político desde principios del siglo XX, cuando los liberales se impusieron a los conservadores de Sucre, respalda un modelo de crecimiento distinto al que concibe Santa Cruz, basado en una mayor apertura del mercado.
La fuerte pugna entre el poder económico de Santa Cruz y el poder político de La Paz podría exacerbarse luego del 22 de enero, cuando será ungido el nuevo presidente. Las visiones contrapuestas del país hicieron temer en algún momento una guerra civil y, peor, la balcanización del país andino.
Unos 3,6 millones de los bolivianos asistirán el domingo a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, 157 legisladores y 9 gobernadores. La elección de estos últimos, llamados prefectos, será también crucial, porque adquirirán a partir de enero un fuerte poder regional. (AFP-NA)
La marcada polarización entre las postulaciones de Morales y de Quiroga (30%) conlleva toda esa carga de antagonismos entre el oriente pobre de los "collas" y el occidente rico de los "cambas" del país, que hace prever un escenario convulso en 2006. Morales, aimara-quechua, asienta su caudal electoral en La Paz y en las empobrecidas tierras de occidente, mientras que el ex presidente Quiroga tiene amplio piso en la rica Santa Cruz, en las ciudades del este y en Tarija, cuyo subsuelo alberga gran parte de las reservas de gas.
Estas regiones (Tarija, Beni y Pando), lideradas por Santa Cruz, integran la denominada media luna (casi la mitad de Bolivia) que en enero levantaron la bandera de las autonomías. La propuesta separatista se contrapone con la de La Paz y la de otras regiones como Oruro, Potosí, Chuquisaca y Cochabamba (la otra mitad de Bolivia) que quieren refundar el país en una asamblea constituyente.
Las divergencias regionales están también latentes -igual que en los programas de Morales y de Quiroga- cuando se habla del futuro del gas boliviano (108 billones de metros cúbicos, la segunda reserva más importante de América del Sur). Y se reflejan asimismo en el hecho de que La Paz, que detenta el poder político desde principios del siglo XX, cuando los liberales se impusieron a los conservadores de Sucre, respalda un modelo de crecimiento distinto al que concibe Santa Cruz, basado en una mayor apertura del mercado.
La fuerte pugna entre el poder económico de Santa Cruz y el poder político de La Paz podría exacerbarse luego del 22 de enero, cuando será ungido el nuevo presidente. Las visiones contrapuestas del país hicieron temer en algún momento una guerra civil y, peor, la balcanización del país andino.
Unos 3,6 millones de los bolivianos asistirán el domingo a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, 157 legisladores y 9 gobernadores. La elección de estos últimos, llamados prefectos, será también crucial, porque adquirirán a partir de enero un fuerte poder regional. (AFP-NA)
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