14 Diciembre 2005 Seguir en 
LONDRES.- Tras 60 horas de lucha contra las llamas, interrumpida sólo por unas horas el lunes, los bomberos lograron sofocar el incendio que devastó una planta de almacenamiento de combustible, al norte de Londres. Ayer quedaban sólo pequeños focos que iban a ser extinguidos durante la tarde.
Más de 600 bomberos participaron en la labores de extinción del incendio más grave declarado en Europa desde el final de la II Guerra Mundial (1939-1945), que comenzó con una serie de explosiones en el centro de distribución de combustibles de Buncefield, el quinto de mayor capacidad del Reino Unido.
Utilizando por primera vez equipos especiales, adquiridos luego de los atentados del 11-S en Estados Unidos, los bomberos controlaron las llamas en los 20 depósitos afectados, que almacenan cada uno de ellos hasta 13,5 millones de litros de combustible. Los bomberos emplearon una espuma especial, además de equipos de bombeo de agua de última generación. Un equipo permanecerá en la zona del siniestro durante varios días, a fin de enfriar el área afectada, para evitar que la alta temperatura dé lugar al estallido de nuevos focos.
Los 2.000 evacuados comenzaron ayer a regresar a sus casas, y sólo dos de los 43 heridos revisten estado de gravedad, según los médicos. Las pérdidas fueron estimadas provisoriamente en unos U$S 80 millones. Algunos edificios cercanos a la planta sufrieron daños estructurales a raíz del intenso calor. Hasta ahora, el incendio ha sido atribuido a un accidente. (Especial)
Más de 600 bomberos participaron en la labores de extinción del incendio más grave declarado en Europa desde el final de la II Guerra Mundial (1939-1945), que comenzó con una serie de explosiones en el centro de distribución de combustibles de Buncefield, el quinto de mayor capacidad del Reino Unido.
Utilizando por primera vez equipos especiales, adquiridos luego de los atentados del 11-S en Estados Unidos, los bomberos controlaron las llamas en los 20 depósitos afectados, que almacenan cada uno de ellos hasta 13,5 millones de litros de combustible. Los bomberos emplearon una espuma especial, además de equipos de bombeo de agua de última generación. Un equipo permanecerá en la zona del siniestro durante varios días, a fin de enfriar el área afectada, para evitar que la alta temperatura dé lugar al estallido de nuevos focos.
Los 2.000 evacuados comenzaron ayer a regresar a sus casas, y sólo dos de los 43 heridos revisten estado de gravedad, según los médicos. Las pérdidas fueron estimadas provisoriamente en unos U$S 80 millones. Algunos edificios cercanos a la planta sufrieron daños estructurales a raíz del intenso calor. Hasta ahora, el incendio ha sido atribuido a un accidente. (Especial)







