14 Diciembre 2005 Seguir en 
ISLAMABAD.- Casi tres meses después del terremoto que dejó 90.000 muertos en la zona himalaya de Cachemira, los rescatistas internacionales se topan de frente con el drama de millones de personas que quedaron desamparadas, sin viviendas ni alimentos suficientes y a merced del invierno boreal en la región que se dividen India y Pakistán.
Pero, en medio de esta catástrofe humanitaria que golpea al mundo entero, un milagro tenía que estar presente para mitigar tanto dolor. Ese milagro está encarnado en Naqsha Bibi, una mujer de 40 años que sobrevivió 64 días sepultada bajo los escombros de su casa en Muzzafarabad, capital de la Cachemira paquistaní. El sismo también derrumbó numerosos edificios en esta ciudad.
Unos vecinos que removían escombros en búsqueda de los cuerpos de sus familiares la encontraron el domingo. Creyeron que estaba muerta, pero los enfermeros que acudieron al anoticiarse del hecho descubrieron con sorpresa que la mujer seguía viva, pese a que durante todo ese tiempo no probó agua ni comida. "Es un milagro que haya sobrevivido durante dos meses en esas condiciones y bajo los escombros", declaró un médico. Naqsha se halla en terapia intensiva, atendida por un equipo multidisciplinario. Todos los médicos creen que sobrevivirá.
Mientras, la ayuda humanitaria comenzó a llegar a la zona donde se encuentran casi tres millones de personas, en su gran mayoría familias que bajaron de las montañas huyendo de la nieve.
La primera medida para los equipos de la ONU es abrigar a esa multitud; luego vendrán la asistencia sanitaria y los alimentos. Muchos no prueban bocado hace semanas y están agotados luego de penosas caminatas. La ayuda llegó primero en helicópteros a los residentes que estaban a 1.500 metros de altura en las montañas. (Reuter-Especial)
Pero, en medio de esta catástrofe humanitaria que golpea al mundo entero, un milagro tenía que estar presente para mitigar tanto dolor. Ese milagro está encarnado en Naqsha Bibi, una mujer de 40 años que sobrevivió 64 días sepultada bajo los escombros de su casa en Muzzafarabad, capital de la Cachemira paquistaní. El sismo también derrumbó numerosos edificios en esta ciudad.
Unos vecinos que removían escombros en búsqueda de los cuerpos de sus familiares la encontraron el domingo. Creyeron que estaba muerta, pero los enfermeros que acudieron al anoticiarse del hecho descubrieron con sorpresa que la mujer seguía viva, pese a que durante todo ese tiempo no probó agua ni comida. "Es un milagro que haya sobrevivido durante dos meses en esas condiciones y bajo los escombros", declaró un médico. Naqsha se halla en terapia intensiva, atendida por un equipo multidisciplinario. Todos los médicos creen que sobrevivirá.
Mientras, la ayuda humanitaria comenzó a llegar a la zona donde se encuentran casi tres millones de personas, en su gran mayoría familias que bajaron de las montañas huyendo de la nieve.
La primera medida para los equipos de la ONU es abrigar a esa multitud; luego vendrán la asistencia sanitaria y los alimentos. Muchos no prueban bocado hace semanas y están agotados luego de penosas caminatas. La ayuda llegó primero en helicópteros a los residentes que estaban a 1.500 metros de altura en las montañas. (Reuter-Especial)







