13 Diciembre 2005 Seguir en 
SANTIAGO.- La ex ministra socialista Michelle Bachelet y el empresario derechista Sebastián Piñera emprendieron su carrera definitiva para ganar la presidencia de Chile en el balotaje del 15 de enero, tras haber resultado los dos candidatos más votados en las elecciones del domingo. La candidata oficialista de los partidos de centro-izquierda que integran la Concertación Democrática logró el domingo el 45,95% de los votos, insuficientes para ser elegida primera presidenta, en la historia del país, en primera vuelta, según el cómputo final del Ministerio del Interior.
Piñera, de la derecha moderada, obtuvo el 25,41% de la votación y desplazó a su contendor Joaquín Lavín, de las corrientes conservadoras, que alcanzó el 23,22%, mientras el izquierdista Tomás Hirsch quedó cuarto con el 5,4%. Lavín, de la Unión Demócrata Independiente, anunció que apoyará a Piñera, candidato del Partido Renovación Nacional (RN), porque “llegó la hora de la unidad” de las dos facciones derechistas que conforman la coalición opositora de la Alianza por Chile.
Los votos de Piñera y de Lavín suman más de 48% y sobrepasan la votación que recibió la ex ministra de Defensa del gobierno de Ricardo Lagos.
Definición de Hirsch
Hirsch, cuyo apoyo podría resultar decisivo, adelantó que en la segunda vuelta electoral de enero anulará su voto y no se sumará a las fuerzas de la candidata de la Concertación, el bloque conformado por socialistas, demócrata cristianos, el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) y el Partido por la Democracia (PPD). “No apoyaré a ninguno de los candidatos que se presentan a la segunda vuelta, porque ninguno de ellos ha incluido en ningún momento, en sus programas de gobierno, las profundas modificaciones que me parecen necesarias e imprescindibles”, dijo Hirsch, representante del pacto Juntos Podemos Más, que reúne a los partidos Humanista y Comunista, y a otros sectores de la izquierda dura. El Partido Comunista, sin embargo, no se sumó a la postura de Hirsch y algunos de sus dirigentes se mostraron abiertos a un diálogo con la Concertación, para comprometer en un eventual gobierno de Bachelet la reforma al actual sistema electoral que favorece a los grandes bloques partidarios y excluye a las corrientes minoritarias. Bachelet, dispuesta a ganar la segunda vuelta, permaneció ayer en su residencia del barrio de Vitacura, al oriente de Santiago, mientras sus seguidores preparan una estrategia ofensiva. (DPA)
Piñera, de la derecha moderada, obtuvo el 25,41% de la votación y desplazó a su contendor Joaquín Lavín, de las corrientes conservadoras, que alcanzó el 23,22%, mientras el izquierdista Tomás Hirsch quedó cuarto con el 5,4%. Lavín, de la Unión Demócrata Independiente, anunció que apoyará a Piñera, candidato del Partido Renovación Nacional (RN), porque “llegó la hora de la unidad” de las dos facciones derechistas que conforman la coalición opositora de la Alianza por Chile.
Los votos de Piñera y de Lavín suman más de 48% y sobrepasan la votación que recibió la ex ministra de Defensa del gobierno de Ricardo Lagos.
Definición de Hirsch
Hirsch, cuyo apoyo podría resultar decisivo, adelantó que en la segunda vuelta electoral de enero anulará su voto y no se sumará a las fuerzas de la candidata de la Concertación, el bloque conformado por socialistas, demócrata cristianos, el Partido Radical Socialdemócrata (PRSD) y el Partido por la Democracia (PPD). “No apoyaré a ninguno de los candidatos que se presentan a la segunda vuelta, porque ninguno de ellos ha incluido en ningún momento, en sus programas de gobierno, las profundas modificaciones que me parecen necesarias e imprescindibles”, dijo Hirsch, representante del pacto Juntos Podemos Más, que reúne a los partidos Humanista y Comunista, y a otros sectores de la izquierda dura. El Partido Comunista, sin embargo, no se sumó a la postura de Hirsch y algunos de sus dirigentes se mostraron abiertos a un diálogo con la Concertación, para comprometer en un eventual gobierno de Bachelet la reforma al actual sistema electoral que favorece a los grandes bloques partidarios y excluye a las corrientes minoritarias. Bachelet, dispuesta a ganar la segunda vuelta, permaneció ayer en su residencia del barrio de Vitacura, al oriente de Santiago, mientras sus seguidores preparan una estrategia ofensiva. (DPA)







