Un kamikaze mató a 30 iraquíes

Se incrementa la ola de violencia a medida que se acercan las elecciones parlamentarias. Ejecutaron a un rehén. Un atacante suicida se inmoló dentro de un ómnibus con estudiantes y civiles chiítas. El hecho ocurrió en pleno centro de Bagdad. Pedido por un británico secuestrado.

BLANCO FACIL. Los soldados llegan después del hecho. La terminal de ómnibus ya fue atacada en agosto, y no tiene personal de seguridad.
BLANCO FACIL. Los soldados llegan después del hecho. La terminal de ómnibus ya fue atacada en agosto, y no tiene personal de seguridad.
09 Diciembre 2005
BAGDAD.- Un atentado suicida en el interior de un ómnibus dejó ayer 30 muertos y más de 40 heridos, todos civiles, en una nueva jornada de violencia en la que, además, fue ejecutado un rehén estadounidense. El denominado Ejército Islámico secuestró hace 10 días a este guardia privado de 40 años, y exigía la libertad de todos los detenidos en las cárceles de Irak para poder liberarlo. La muerte de este rehén se produjo un día después de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que su gobierno no pactaría con secuestradores.
A seis días de las elecciones parlamentarias, la capital iraquí volvió a ser escenario de la espiral de violencia. En una estación terminal, en pleno centro de la capital, un kamikaze ascendió a un ómnibus abarrotado de estudiantes y de civiles que iban a pasar el fin de semana en la sureña ciudad chiíta de Nasiriya. En medio de estos pasajeros, el atacante detonó el cinturón de explosivos que llevaba puesto. Algunos cuerpos quedaron carbonizados, ya que el vehículo quedó totalmente calcinado. La misma estación fue blanco, en agosto, de otro ataque similar reivindicado por la red Al Qaeda.
La intensa actividad de los grupos insurgentes, que se incrementará a medida que se acerca el día de los comicios, ha puesto en serios problemas al gobierno interino iraquí. Los jefes de seguridad de nueve provincias chiítas buscaban ayer la manera de frenar los ataques. En Irak se vive una guerra civil no declarada entre sunnitas y chiítas, y nada hace pensar que habrá reconciliación mientras los dirigentes chiítas sigan apoyando a las fuerzas de ocupación.
Mientras, el drama de los rehenes ha cruzado las fronteras iraquíes. En Londres, el canciller Jack Straw pidió a los secuestradores de Norman Kember, británico de 74 años, que se pongan en contacto con las autoridades de Gran Bretaña en Irak. "Estamos dispuestos a escuchar el reclamo", dijo. Kember trabaja para la ONG cristiana Christian Peacemaker Teams, y fue secuestrado hace 13 días junto con dos colegas canadienses y un estadounidense en Bagdad. Sus captores amenazaron con matarlos si no se libera a todos los detenidos en las cárceles iraquíes y estadounidenses del país antes de mañana. Sobre la arqueóloga alemana Susanne Osthoff y su chofer iraquí, también rehenes, pende la amenaza de ejecución si Alemania no suspende su colaboración con el gobierno iraquí. Los que secuestraron al francés, Bernard Planche, de 52 años, todavía no han dado señales acerca de sus exigencias. (Télam-SNI-Reuter)

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