Dos mujeres se inmolaron en una escuela policial de Irak

En medio de la ola de violencia, Saddam cuestiona el juicio en su contra. Las kamikazes eran uniformadas iraquíes y pertenecían a la red Al Qaeda. El segundo rehén norteamericano. El ex mandatario mandó al diablo a los jueces.

EL DISCURSO. Saddam cuestionó durante 15 minutos al tribunal. Tras de sí, el resto de los acusados. REUTER
EL DISCURSO. Saddam cuestionó durante 15 minutos al tribunal. Tras de sí, el resto de los acusados. REUTER
07 Diciembre 2005
BAGDAD.- Al menos 36 reclutas y policías iraquíes murieron ayer en un doble atentado suicida en Bagdad, mientras se llevaba a cabo el cuarto día del proceso contra Saddam Hussein por una masacre de chiítas ocurrida en 1982. Mientras, en Washington, el presidente George W. Bush decía que Estados Unidos no paga rescates para liberar a rehenes. Así contestó el mandatario a periodistas luego de conocerse que un pacifista norteamericano había sido secuestrado en Bagdad. El Ejército Islámico en Irak, un grupo sunnita, amenazó con matarlo en 48 horas si Estados Unidos no libera a todos los prisioneros en las cárceles iraquíes. Se trata del cuarto secuestro de extranjeros reportado en las últimas semanas, y del segundo estadounidense.

Compañeras de clase

El ataque suicida fue perpetrado por dos mujeres, en el interior de la academia de policía de Bagdad. Las kamikazes, miembros de la planta policial, entraron con chaquetas cargadas de explosivos en una clase y detonaron las cargas en medio de los alumnos. Al menos 36 policías murieron y otros 75 quedaron heridos. La red Al Qaeda se atribuyó la autoría del doble atentado. "Dos hermanas lograron llevar a cabo con éxito una nueva ofensiva contra la academia que otorga diplomas a los perros que hacen correr la sangre y muerden los cuerpos de los sunnitas", afirma el grupo que lidera Abu Musab al Zarqawi, en un comunicado difundido por internet.

"Pequeños como pulgas"
Mientras, la cuarta audiencia del juicio a Saddam, que duró cinco horas y media, concluyó cuando el depuesto presidente les gritó a los presentes: "¡Váyanse al diablo!" Ayer declararon cinco testigos, entre ellos las dos primeras mujeres, que hablaron tras una cortina verde para no revelar sus identidades. Todos ellos relataron sus supuestas experiencias de castigo y represión por parte del régimen depuesto por fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos. Por su parte, Saddam se dedicó a deslegitimar de nuevo al tribunal que lo juzga. "Señor juez, tú no me preguntaste a mí, que soy el jefe del Estado, si fui torturado o golpeado, lo que era tu deber", le espetó al presidente del tribunal. "Los estadounidenses y los israelíes quieren la ejecución de Saddam y se sentirían más pequeños que pulgas si no logran condenarlo", continuó, hablando de sí mismo en tercera persona. "Ya he sido condenado a muerte tres veces", subrayó, refiriéndose a la pena capital que podría cerrar este proceso. La audiencia terminó con la ira del ex dictador, que envió al tribunal al diablo por no satisfacer sus peticiones. Además, dijo que hoy no se presentará a la audiencia, la quinta del juicio. (AFP-NA-Télam-SNI)


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