06 Diciembre 2005 Seguir en 
BAGDAD.- En una sesión marcada por los choques verbales entre la defensa y el tribunal, el ex dictador Saddam Hussein volvió a cuestionar la legitimidad del juicio al que es sometido, y afirmó que no le teme a la pena de muerte. El tribunal escuchó ayer, por primera vez, a los testigos que declararon contra el derrocado presidente iraquí.
En medio de estrictas medidas de seguridad, los dos primeros testigos declararon con el rostro cubierto en la sala, en un edificio de la zona protegida de Bagdad. "Me entristece enfrentar a uno de mis hijos; yo, que he servido a este país durante 30 años", declaró el ex mandatario en referencia al primer testigo de cargo.
Saddam y otros siete dirigentes del régimen están acusados por la masacre de 143 chiítas. El desencadenante de este episodio fue un atentado fallido contra el entonces mandatario, en momentos en que visitaba la aldea Dujail, al norte del país, en 1982.
Clima de confrontación
La tercera audiencia transcurrió en un ambiente de agitación. Ramsey Clark, ex fiscal general de EE.UU. durante el gobierno de Lyndon Johnson, y el ex ministro de Justicia de Qatar, Nayib al Naimi, defensores de Saddam, llegaron a retirarse de la sala en señal de protesta por la actitud asumida por el presidente del Tribunal, Mohammed Amin. Este le había impedido a Clark cuestionar públicamente la falta de protección de los abogados de la defensa y la legitimidad del proceso. Tras más de una hora de interrupción, los letrados pudieron finalmente expresar todas sus opiniones en público. Hoy continuará el juicio.
Por otra parte, hombres armados secuestraron a un ingeniero francés en Bagdad, cuando se hallaba en la puerta de su casa. En tanto, nada se sabe acerca de la alemana Susanne Osthoff ni de otros cuatro cooperantes extranjeros secuestrados. (AFP-NA)
En medio de estrictas medidas de seguridad, los dos primeros testigos declararon con el rostro cubierto en la sala, en un edificio de la zona protegida de Bagdad. "Me entristece enfrentar a uno de mis hijos; yo, que he servido a este país durante 30 años", declaró el ex mandatario en referencia al primer testigo de cargo.
Saddam y otros siete dirigentes del régimen están acusados por la masacre de 143 chiítas. El desencadenante de este episodio fue un atentado fallido contra el entonces mandatario, en momentos en que visitaba la aldea Dujail, al norte del país, en 1982.
Clima de confrontación
La tercera audiencia transcurrió en un ambiente de agitación. Ramsey Clark, ex fiscal general de EE.UU. durante el gobierno de Lyndon Johnson, y el ex ministro de Justicia de Qatar, Nayib al Naimi, defensores de Saddam, llegaron a retirarse de la sala en señal de protesta por la actitud asumida por el presidente del Tribunal, Mohammed Amin. Este le había impedido a Clark cuestionar públicamente la falta de protección de los abogados de la defensa y la legitimidad del proceso. Tras más de una hora de interrupción, los letrados pudieron finalmente expresar todas sus opiniones en público. Hoy continuará el juicio.
Por otra parte, hombres armados secuestraron a un ingeniero francés en Bagdad, cuando se hallaba en la puerta de su casa. En tanto, nada se sabe acerca de la alemana Susanne Osthoff ni de otros cuatro cooperantes extranjeros secuestrados. (AFP-NA)
Lo más popular
Ranking notas premium







