Para los chilenos, Pinochet significa un pasado oscuro, marcado por el miedo y por la clandestinidad. Hoy en día, su gobierno está instalado en la sociedad chilena como uno de los episodios más trágicos de la historia. Pinochet representa el atropello a los derechos humanos, y hoy, al cumplir los 90 años, es un dictador que asumió todo el poder y a quien en algún momento se vio como el gran padre de la economía chilena. Pero en los últimos tiempos esto se ha disipado al conocerse su vinculación con hechos lamentables, como el tráfico de armas o con hechos de corrupción. La derecha política, que compite en el proceso electoral, no se siente ya identificada con Pinochet. Un sector del país podía tal vez comprender su actitud, porque pensaban que lo que él hizo estuvo quizá enmarcado en una guerra civil. Pero, posteriormente, su vinculación con hechos de corrupción lo han ido colocando en una posición de soledad y de aislamiento.
Hace poco se determinó que Pinochet está en condiciones de enfrentar un juicio; los subterfugios que surgieron durante los procesos, que lo hacían aparecer con demencia senil, han quedado al descubierto. Por todo esto, Pinochet hoy representa la mentira, la corrupción y el atropello a los derechos humanos. Y esta creencia está instalada en la memoria colectiva del país.
25 Noviembre 2005 Seguir en 








