Sayako inicia su vida de plebeya

La princesa, única hija del emperador Akihito, abandonó su condición real al casarse con Yoshiki Kuroda.

16 Noviembre 2005
Tokio.- La princesa Sayako de Japón se casó hoy con el urbanista del ayuntamiento de Tokio Yoshiki Kuroda, por lo que perdió sus privilegios e inició una nueva vida como plebeya. Sayako, de 36 años, la menor de los tres hijos del emperador Akihito y la única mujer, vivirá en el futuro recluida como ama de casa, informaron los medios japoneses.

Unos 6.000 japoneses saludaron y festejaron a la princesa, vestida sencillamente de blanco y con un collar de perlas, cuando pasó sonriente en una limusina en su viaje del palacio imperial al hotel de lujo cercano donde se celebró la boda. Se trata del primer casamiento de una hija de emperador en 45 años. Según los medios, la emperatriz Michiko abrazó esta mañana a su hija y le dijo una y otra vez que todo iba a ir bien.

Michiko, la primera plebeya en pasar a formar parte de la familia imperial a través de una boda, tuvo limitado el contacto con su propia madre incluso cuando ésta estuvo enferma. Para la boda de Sayako, se erigió en el hotel un altar sintoísta. La emperatriz se presentó, al igual que su hija, en un elegante vestido largo de estilo occidental, mientras que el emperador Akihito y el novio llevaban esmoquin.

El vestido blanco de seda y el collar de perlas no corresponden con la tradición de una ceremonia sintoísta. Pero la princesa ya visitó en el pasado varias veces lugares sagrados con vestimenta occidental. Ella y su novio, de 40 años, fueron quienes decidieron realizar una boda más bien sencilla para los parámetros imperiales. Entre los 120 invitados en la recepción posterior a la ceremonia estaban los hermanos de Sayako, el príncipe heredero Naruhito y su esposa, la princesa Masako, y el príncipe Akishino con su mujer.

El empleador del novio, el gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, dio un discurso durante la recepción. Kuroda, ahora marido de Sayako, es un íntimo amigo del príncipe Akishino. La princesa y él se conocen desde la infancia, pero, según los medios, se convirtieron en pareja por mediación de Akishino. Los recién casados vivirán los primeros meses de su nueva vida en un apartamento alquilado de 50 metros cuadrados cerca del palacio. En abril, se trasladarán a una casa aún en construcción de 110 millones de yen (800.000 euros o 930.000 dólares).

Como "ayuda inicial", la princesa recibió del gobierno 125 millones de yen de los contribuyentes. Su nuevo hogar tendrá una estricta vigilancia y contará con cámaras infrarrojas. Como preparación para su nueva vida, empleados de la corte imperial instruyeron a la princesa en el uso de electrodomésticos.

Sayako, ornitóloga de profesión, dejó además su trabajo como investigadora en el instituto de ornitología y realizó a fines de octubre el carnet de conducir. "Creo que al principio de nuestra nueva vida habrá muchas cosas a las que no estamos acostumbrados y muchos acontecimientos inesperados", dijo su esposo tras la ceremonia sintoísta.

Kuroda cambió su anterior oficio de empleado bancario por un puesto de trabajo en el ayuntamiento de Tokio, para estar seguro de que no lo trasladarían y así poder ocuparse de su madre Sumiko, con la que el aficionado a los coches y a las cámaras fotográficas antiguas vive desde entonces. "Con el recuerdo de los días que pasé con mi familia quiero aprender muchas cosas e iniciar una nueva vida como miembro de la familia Kuroda", dijo Sayako, la última de los hijos del emperador en contraer matrimonio.

También estuvo presente en la boda la cuñada de Sayako, la princesa Masako. La ex diplomática hizo el camino a la inversa, pasó de plebeya a princesa, lo cual al parecer le cuesta tanto que hace más de un año apenas aparece en público y oficialmente padece de un "problema de adaptación". (dpa)

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