"Parece un díade lluvia como cualquier otro"

Freddy Saieg dialogó con LA GACETA On Line.

21 Octubre 2005
Sólo el aire hace presagiar la llegada de "Wilma". Cancún amaneció ayer nublado y con lloviznas, nada fuera de lo normal. Excepto por el viento, cuyas primeras ráfagas anuncian la tormenta que, desde el mar, se cierne sobre la costa caribeña. "Parece un día de lluvia como cualquier otro, similar a los de Tucumán". El que habla es Freddy Saieg, un comprovinciano de 37 años radicado en esa parte de la Ribera Maya.
Mientras charla con LA GACETA On Line, Freddy recorre las góndolas de un atestado supermercado. "Este súper es un caos; todo el mundo vino a comprar pan, alimentos enlatados y agua. Es difícil conseguir agua porque la que sale de la canilla no es potable y las autoridades nos piden que almacenemos botellas para ocho días", cuenta.
Cancún se divide en dos partes. La región hotelera, en las costas; y la zona céntrica, donde vive la mayoría de los ciudadanos que, al igual que Freddy, antes de salir a hacer las compras se encargaron de cubrir los vidrios de sus ventanas con cinta adhesiva. "A los turistas los evacuaron y a los que se hallan lejos de las costas les ordenaron no salir de sus casas", relata mientras escoge las verduras maduras, para que no se descompongan, ya que la energía retornará cuatro días después del paso del huracán.
Aunque Freddy explica que los habitantes están tranquilos, los informativos advierten sobre los riesgos de "Wilma". "Aquí la gente está acostumbrada a las tormentas tropicales, pero todos comentan que quizás esta sea la peor de todas. Ahora estamos con alerta naranja. Cuando informen que llegamos al rojo, tendremos que refugiarnos", dice antes de finalizar el diálogo telefónico.