15 Octubre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El modelo económico competitivo y productivo está vivito y coleando; además, es exitoso y seguirá siéndolo; pero hay que interpretar cuáles son las medidas que deben adoptarse para encarar una segunda fase de este modelo.
Las cosas deben estar perfiladas antes de fines del primer trimestre de 2006. Por eso, hay cinco o seis meses para orientar la nueva fase de la estrategia a adoptar, sin que haya demoras. De haberlas, esto se vería como una cuestión problemática.
La inflación es uno de los tópicos que representan las mayores dificultades. Si bien no resulta una alarma, sí genera una preocupación, ya que un costo de vida de entre 6% u 8% anual es el que sería plausible para un modelo de las actuales características.
Sin embargo, se espera una inflación algo superior y, por ello, hay que tener previsto un capítulo antiinflación en estudio. Allí entra la decisión de profundizar la disciplina fiscal, la cual hay que volver a recuperar y tener una política salarial sobre la base de la productividad.
El tema precios
También habrá que darle impulso al seguimiento de precios. Es allí donde el gobierno debe darle un marco o una nueva estructura que ayude a cumplir con este cometido, ya que con la actual estructura y con el esquema normativo vigente, actualmente esto está un poco rengo.
Asimismo, hay que considerar que el modelo económico que impulsa el presidente Néstor Kirchner está bien, pero hay que asegurar que su desarrollo persista por décadas. La primera fase del modelo, definido como de sintonía gruesa, donde los objetivos se han conciliado con mayor facilidad, ya está terminada.
Por eso, ahora viene la etapa más difícil. Hay que conciliar otros objetivos, tales como la expansión, alcanzar una inflación tolerable y atender la situación de la pobreza.Ahora, lograr resultados en estos segmentos costará más que en épocas anteriores, y exige, además, un mayor calibramiento por parte de las autoridades nacionales.
El tipo de cambio
Cuestiones como los precios, la tasa de interés, el tipo de cambio, la política fiscal y salarial son asignaturas de una relevancia extraordinaria y sobre las cuales no se puede perder demasiado tiempo en darles cauce.
Se debe pensar en el posoctubre, con vistas a un un desarrollo por décadas.
En el segundo semestre del año no hay que esperar grandes variaciones respecto de los datos económicos que ya conocemos. La clave estará en el hecho político que puede ser un disparador de proyecciones económicas importantes: el modelo necesita una puesta al día y de esto no hay duda. (DyN)
Las cosas deben estar perfiladas antes de fines del primer trimestre de 2006. Por eso, hay cinco o seis meses para orientar la nueva fase de la estrategia a adoptar, sin que haya demoras. De haberlas, esto se vería como una cuestión problemática.
La inflación es uno de los tópicos que representan las mayores dificultades. Si bien no resulta una alarma, sí genera una preocupación, ya que un costo de vida de entre 6% u 8% anual es el que sería plausible para un modelo de las actuales características.
Sin embargo, se espera una inflación algo superior y, por ello, hay que tener previsto un capítulo antiinflación en estudio. Allí entra la decisión de profundizar la disciplina fiscal, la cual hay que volver a recuperar y tener una política salarial sobre la base de la productividad.
El tema precios
También habrá que darle impulso al seguimiento de precios. Es allí donde el gobierno debe darle un marco o una nueva estructura que ayude a cumplir con este cometido, ya que con la actual estructura y con el esquema normativo vigente, actualmente esto está un poco rengo.
Asimismo, hay que considerar que el modelo económico que impulsa el presidente Néstor Kirchner está bien, pero hay que asegurar que su desarrollo persista por décadas. La primera fase del modelo, definido como de sintonía gruesa, donde los objetivos se han conciliado con mayor facilidad, ya está terminada.
Por eso, ahora viene la etapa más difícil. Hay que conciliar otros objetivos, tales como la expansión, alcanzar una inflación tolerable y atender la situación de la pobreza.Ahora, lograr resultados en estos segmentos costará más que en épocas anteriores, y exige, además, un mayor calibramiento por parte de las autoridades nacionales.
El tipo de cambio
Cuestiones como los precios, la tasa de interés, el tipo de cambio, la política fiscal y salarial son asignaturas de una relevancia extraordinaria y sobre las cuales no se puede perder demasiado tiempo en darles cauce.
Se debe pensar en el posoctubre, con vistas a un un desarrollo por décadas.
En el segundo semestre del año no hay que esperar grandes variaciones respecto de los datos económicos que ya conocemos. La clave estará en el hecho político que puede ser un disparador de proyecciones económicas importantes: el modelo necesita una puesta al día y de esto no hay duda. (DyN)







