Un voto a la esperanza y a la equidad

Los hombres de negocios de Tucumán consideran que sus representantes en el Congreso deben fortalecer su rol de embajadores, en defensa de la producción.

16 Octubre 2005
Esperanza es la palabra que más se repite en las opiniones de los empresarios tucumanos. El próximo domingo, los hombres de negocios entrarán al cuarto oscuro a sufragar por aquellos candidatos que le garanticen condiciones para seguir produciendo y generando fuentes de empleos.
La reducción de la fuerte presión impositiva nacional -las retenciones a las exportaciones es una de ellas- surge como el clamor generalizado de los hombres de negocios para que sea debatido en el Congreso. Frente a las constantes negativas que reciben desde los distintos despachos oficiales del Gobierno nacional, los empresarios tucumanos creen que los representantes de la provincia en la Cámara Baja de la Nación pueden constituirse en sus embajadores y en una suerte de "abrepuertas". En este proceso, consideran que la acción conjunta del sector privado y de los diputados nacionales puede propender a la tan mentada reducción de la carga impositiva; a la obtención de otros beneficios impositivos y de aliento a las producciones locales y regionales y a consolidar una tarea que tienda a la apertura de nuevos mercados para la producción provincial.
Sólo de ese modo -sostienen varios de los empresarios consultados por LA GACETA-, Tucumán, en particular, y el NOA, en general, podrán reducir la inequidad que tienen respecto de otras zonas más desarrolladas del país. Para que estas acciones sean posibles -observan los hombres de negocios consultados- los actuales y los futuros diputados deben deponer sus colores partidarios y actuar por los intereses de todos los tucumanos. Como contrapartida, los empresarios creen que un cambio de escenario en la política tributaria nacional y provincial -teniendo a los diputados como actores principales- les permitirán generar más empleos y, en definitiva, sacar paulatinamente de la pobreza que embate contra la mitad de la población tucumana.

Ana María de Andriani
Cámara de Comercio Exterior de Tucumán

"No soy una entendida en política, ni puedo darle consejos a los políticos, pero es necesario que ellos se pongan de acuerdo por el bien de la provincia". Clara y tajante, Ana María Marchesi de Andriani, titular de la Cámara de Comercio Exterior de Tucumán marcó sus expectativas frente al proceso electoral del próximo domingo. La empresaria considera que es fundamental que, quienes resulten electos en los comicios, antepongan sus diferencias partidarias y definan, en conjunto, un eficaz plan para promover el desarrollo productivo provincial. "El sentido común me sugiere que se votará al candidato que mayor confianza brinde en llevar adelante proyectos que mejoren a Tucumán", sostiene.
En ese aspecto, Marchesi de Andriani cree que es fundamental que los parlamentarios tucumanos propongan, desde sus bancas en el Congreso, una legislación que apunte al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (PyME). "Esto, particularmente, debe orientarse a que exista pocos y buenos impuestos pero, por sobre todo, una conducta austera y racional en el gasto público", manifiesta.
La empresaria observa que, en la actualidad, en Tucumán hay varias acciones en las que participan, simultáneamente, los políticos y los empresarios. Pero aclara, sin embargo, que "hace falta que se transfiera esa mayor participación conjunta para sentar las bases de una nueva etapa de crecimiento en la provincia".

María Lilia Barthaburu de Alamino
Empresaria agropecuaria

María Barthaburu de Alamino dice que, como en toda elección, los empresarios votan una esperanza. Y que, como la mayoría de los ciudadanos, se inclinan por el candidato que ofrezca una férrea voluntad de cumplir con los postulados de Justicia y Educación. "Más aún, creo que deben trabajar para que el Estado sea el medio necesario que habilite al sector privado la posibilidad de aumentar la fuente laboral", sostiene la empresaria agropecuaria.
"Como empresaria, pido y espero una política con reglas claras que fomenten la inversión; que apoyen el desarrollo de la producción y que activen políticas de empleo para que, de ese modo, se deje atrás la dádiva y la cultura del no trabajo", agrega. "Debemos entender que hacer política, es ejercer un sacerdocio que implica una profunda vocación social y solamente con hombres y mujeres que asuman ese compromiso, surgidos desde los diferentes ámbitos de la vida. Sólo así, tendremos los políticos de fuste para salir adelante", fundamenta. Marthaburu resumió una serie de planteos que deberían tener en cuenta los futuros diputados:
Que los impuestos sean bien invertidos en educación, salud e infraestructura y que se eliminen las retenciones a las exportaciones, desapareciendo las cargas fiscales que quitan competitividad al sector privado.
Que exista un tratamiento fiscal que mitigue las desigualdades entre regiones del país.

Luis Bravo y Ricardo Peluffo
Productores tabacaleros

En un pronunciamiento conjunto, el presidente de la Asociación de Productores Tabacaleros de La Cocha, Luis Bravo (foto), y el titular de la Unión de Tabacaleros de Tucumán, Ricardo Peluffo, señalan que, a ese sector, le interesa de los candidatos que, una vez que resulten eleectos, "no se desentiendan de la sociedad, para servir sólo a los intereses partidarios y que, fundamentalmente, cumplan con lo que prometen".
Los referentes tabacaleros aclaran que el sector se nutre de productores con diversas ideologías. No obstante, señalan que acompañarán a aquellos parlamentarios "que quieran brindarnos una mano en defensa de la actividad".
"Representamos a un sector productivo (tabaco), que soporta una gran presión a nivel mundial, por medio de la OMS, la que es apoyada por el Estado Nacional y por la Provincial", advierten.
Ante ese marco, los tabacaleros reclaman a los futuros diputados nacionales que no le den la espalda a más de un millón de personas que viven de la cadena productiva del tabaco en el país. "Proponemos que se mire a potencias, como Estados Unidos o Brasil, que concientes del daño que produce el fumar, privilegian el bienestar de millones de personas que viven de esta actividad, sabiendo de las consecuencias nefastas que traería eliminar al sector", indicaron. Entre esas consecuencias alertaron sobre un aumento de la desocupación "que origina, entre otros problemas, la desnutrición o la delincuencia".

Saúl Alberto Ibañez
Docente de Teoría del Estado (UNT) y de Sociología Política (Unsta)

Frente a la inminente modificación de la composición política del Congreso se hace necesario que, desde la dirigencia empresarial y política, se construya una agenda de prioridades que contemple una respuesta a la difícil relación entre democracia política y unos derechos económicos básicos no garantizados. Esto es, ¿se puede gozar de los derechos civiles y políticos sin tener acceso a las condiciones básicas como la eliminación del hambre, la salud o la vivienda digna que aseguran el ejercicio de esos derechos a los hombres y mujeres de nuestro pueblo?; ¿Acaso sigue siendo posible que el pueblo en su conjunto no sea partícipe de una agenda de desarrollo sostenido? Al respecto, destaquemos que, ante los errores de diagnóstico y aplicación de la llamada teoría del derrame, por la cual, si nuestra sociedad realizaba los máximos sacrificios para asegurar estabilidad, equilibrios macroeconómicos y competitividad internacional, luego el crecimiento obtenido se derramaría a los sectores más favorecidos, y los sacaría de la pobreza, se ha sostenido que la realidad refutó la existencia del deseado derrame.
Se confirmó la enorme concentración de poder económico y político en unos pocos sectores, y la puesta en marcha de un proceso de inequidad que pone en juego la noción misma de ciudadano, con la exclusión social, un riesgo asumido deliberadamente. Ante esta urgencia creemos que si el proyecto político tanto del Ejecutivo nacional como del Congreso y de las elites económicas, es el de contemplar el desarrollo humano de las mayorías empobrecidas, ello deberá será visualizado. Si no lo es, el conflicto social formará parte necesaria de la agenda política de nuestra castigada Nación como lo fueron los sucesos de diciembre de 2001.

Carlos Parravicini
Asociación Tucumana del Citrus

"Creo que para votar el próximo domingo se deben analizar las propuestas de cada candidato por sobre los aparatos políticos", sostiene Carlos Parravicini, titular de la Asociación Tucumana del Citrus.
En esas propuestas -según el empresario- se debe priorizar los puntos de satisfacción de necesidades básicas hacia la población (alimentación, salud, educación e infraestructura), que mejorará la calidad de vida de los habitantes. De hecho, que un mejor escenario social, mejorará el panorama a las inversiones, indica.
Parravicini sostiene que le pediría a los nuevos integrantes del Congreso "que sean tremendamente agresivos en el posicionamiento del NOA. "Las estadísticas de postergación regional en beneficio abusivo de otras zonas -que hicieron mejor gestión-, ameritan una revisión del accionar de nuestros representantes. Necesitamos caminos, comunicaciones, energía, universidades que funcionen, que eduquen y que formen los trabajadores calificados para la región", puntualiza. El presidente de la ATC, como el resto de los empresarios, cree que los nuevos diputados deben desarrollar o apoyar proyectos que tiendan al desarrollo productivo. "Deben superar las mezquinas luchas internas", sugiere Prado, quien agrega que los empresarios no participan en política, "ya que se necesita mucho tiempo para sobrevivir a los desórdenes que nos impuso la historia económica y política argentina".

Humberto Sánchez
Federación Económica de Tucumán

La Argentina necesita integrar a todos los sectores. Con ese concepto, el presidente de la Federación Económica de Tucumán, Humberto Sánchez, reforzó la idea de que, en las próximas elecciones, los empresarios se inclinarán por aquellos candidatos que tengan capacidad creadora de proyectos.
"Los empresarios debemos bregar para que los representantes en el Congreso, luchen para lograr el apoyo a verdaderas políticas de Estado, asegurando previsibilidad en el tiempo y absoluta seguridad jurídica, a fin de viabilizar genuinas inversiones, como única solución para la creación de fuentes de trabajo", sostiene el titular de la FET.
Según Sánchez, es importante promover, desde el Congreso, un equilibrio en economías casi marginales como las del NOA y el NEA con las zonas más desarrolladas del país, articulando adecuadas políticas tributarias que fomenten el desarrollo y no castiguen la inversión.
"La estructura actual de los partidos políticos imposibilitó, en gran medida, la participación de figuras relevantes del empresariado en política", advierte. "Esta es una situación que debe revertirse a corto plazo, ya que el desarrollo de un país, necesita de la visión que los hombres de empresa están en condiciones de brindar y que seguramente será un gran aporte para una Nación. Esta tiene la obligación de liderar una región, ante un cada vez más competitivo mundo globalizado", reflexiona.

Enrique Prado
Empresario e ingeniero

El empresario citricultor Enrique Prado afirma que es una obligación de la función pública apoyar la producción. "El dinero no nace de la nada. Elaborar alimentos, obtener riqueza, generar bienes, esta muy ligado con la producción", completa su idea.
En ese aspecto, el reclamo de este hombre de negocio a los futuros integrantes de la Cámara Baja del Congreso pasa por reforzar las políticas de beneficios a los sectores que generan ingresos genuinos en la Argentina.
" Creo que el empresario está mucho más exigido para mantener su plena actividad; hay circunstancias ajenas a la empresa que lo exigen cada vez más y no le dejan dedicar tiempo a otras actividades como décadas atrás", evalúa.
Prado sostiene que un empresario nato no pone empresas simplemente para enriquecerse, sino para producir bienes; generar empleos y dar formas de vida a familias contribuir a la educación (que nos hace mucha falta, observa) y salvar la fuente de trabajo.
"Entrar en un círculo político no es fácil para los empresarios, porque está muy digitado hacia objetivos distintos de los que maneja un hombre de negocios", indica el citricultor.
Prado, en definitiva, afirma que los legisladores tucumanos "tienen que restablecer con leyes serias y perfectamente definidas el enriquecimiento de la educación, en general, y de la educación técnica, en particular, volviendo a los esquemas de la obligatoriedad en la enseñanza".

Juan Pablo Lichtmajer
Doctor en Ciencia Política-Director académico del Centro de Altos Estudios

Es un error pensar que el empresariado no participa en política. Hay hombres y mujeres formados en ámbitos empresariales "involucrados en política". En segundo lugar no podemos reducir la participación política a los canales ortodoxos. El sector empresarial esta plenamente involucrado en política mas allá de su actuación en partidos, ministerios o asociaciones.
Lo hace a través de prácticas, discursos, opiniones mediáticas y relaciones. Esta bien que así sea, porque ningún proyecto de un país más equitativo, integrado y justo es posible sin una activa participación del sector empresarial. Y la política, en sus diversos escenarios, es el único lugar donde un proyecto de país tal puede nacer. El sector empresarial enfrenta un desafío de transformación tan riguroso como el del Estado o los partidos.
Ahora bien, ¿que podría esperar el sector empresarial del próximo Congreso? En primera medida, un diálogo más institucionalizado con el Gobierno. Los consensos sólo se construyen si existe alguna mediación institucional de por medio.
Otra expectativa fuerte debe centrarse en profundizar la recuperación de la imagen de confiabilidad de nuestro país. También la existencia de marcos reguladores claros que fomenten la rentabilidad junto con la responsabilidad social de las empresas. La eficacia de los marcos regulatorios se verifica cuando son cumplibles, lo que implica actualizar normas e incentivar su acatamiento. No podemos dejar de mencionar que la distribución equitativa del ingreso es el gran desafío de la Argentina como sociedad y allí el sector empresarial cumple, junto con el Estado, un papel fundamental en la canalización de los reclamos y en el establecimiento de canales institucionales para su solución.

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