14 Octubre 2005 Seguir en 
WASHINGTON.- Karl Rowe, principal asesor del presidente de EE.UU., George W. Bush, comparecerá hoy por cuarta vez ante un jurado que investiga la filtración a la prensa del nombre de un agente de la CIA, un delito penal grave en Estados Unidos.
En víspera de un referéndum en Irak considerado clave para los planes de Washington, trascendió que el fiscal Patrick Fitzgerald presentará cargos contra Rowe y contra Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente, Dick Cheney, en el llamado "caso Plame", por el que una periodista del diario "The New York Times" fue a la cárcel por negarse a revelar sus fuentes. Judy Miller -de ella se trata- ya salió en libertad y testificó ante el jurado.
La pesquisa solventa la tesis de que se trató de una represalia de la Casa Blanca contra un ex diplomático que desmintió una de las principales razones esgrimidas por Bush para invadir Irak. Joseph Wilson, ex embajador y marido de Valerie Plame -la espía delatada-, negó que Saddam Hussein haya intentado comprar uranio en Nigeria para fabricar una bomba atómica, como aseguró Bush.
En venganza, desde la Casa Blanca se deslizó a la prensa el nombre de Plame.
El escándalo suma un punto más al desprestigio del entorno de Bush. Valga recordar que el líder republicano en la Cámara de Representantes, Tom DeLay, renunció por estar involucrado en el uso ilegal de fondos de campaña, y que su par en el Senado, Bill Frist, será procesado por manejo indebido de acciones en una empresa familiar. (Especial)
En víspera de un referéndum en Irak considerado clave para los planes de Washington, trascendió que el fiscal Patrick Fitzgerald presentará cargos contra Rowe y contra Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente, Dick Cheney, en el llamado "caso Plame", por el que una periodista del diario "The New York Times" fue a la cárcel por negarse a revelar sus fuentes. Judy Miller -de ella se trata- ya salió en libertad y testificó ante el jurado.
La pesquisa solventa la tesis de que se trató de una represalia de la Casa Blanca contra un ex diplomático que desmintió una de las principales razones esgrimidas por Bush para invadir Irak. Joseph Wilson, ex embajador y marido de Valerie Plame -la espía delatada-, negó que Saddam Hussein haya intentado comprar uranio en Nigeria para fabricar una bomba atómica, como aseguró Bush.
En venganza, desde la Casa Blanca se deslizó a la prensa el nombre de Plame.
El escándalo suma un punto más al desprestigio del entorno de Bush. Valga recordar que el líder republicano en la Cámara de Representantes, Tom DeLay, renunció por estar involucrado en el uso ilegal de fondos de campaña, y que su par en el Senado, Bill Frist, será procesado por manejo indebido de acciones en una empresa familiar. (Especial)







