13 Octubre 2005 Seguir en 
KANDAHAR.- Al menos 21 muertos dejaron diversos ataques perpetrados ayer en Afganistán, mientras el presidente Hamid Karzai recibía en Kabul, la capital afgana, la visita de la jefa del Departamento de Estado norteamericano, Condoleezza Rice.
Cinco empleados de una ONG afgana murieron en una emboscada en el sur del país. Las víctimas iban en misión de ayuda a un campo de refugiados.
Poco antes de la llegada de Rice a Kabul, cuatro cohetes fueron lanzados por elementos remanentes del régimen talibán contra la fortificada capital. Uno de ellos hirió a dos guardias en la residencia del embajador de Canadá.
Un vocero del gobierno afgano responsabilizó por estos ataques a "enemigos de la paz y de la estabilidad en Afganistán", un eufemismo que comprende a los talibanes expulsados del poder a raíz de la invasión liderada por Estados Unidos en 2001.
Violencia creciente
Desde que fueron expulsados del poder, los talibanes multiplican los ataques que se han recrudecido en las dos últimas semanas, período en el que se han registrado cinco atentados suicida.
El lunes, 18 agentes de las nuevas fuerzas policiales afganas murieron en un ataque rebelde al sur del país.
Más de 1.300 personas, la mayoría militantes talibanes, han perdido la vida en Afganistán en enfrentamientos con tropas estadounidenses en lo que va del año, frente a los 850 del año pasado. Rice dijo que Estados Unidos trabajará con el gobierno afgano el tiempo que sea necesario para vencer a los terroristas.
Hasta ahora, EE.UU. no pudo dar ni con el derrocado mullah Omar, líder talibán, ni con Osama Bin Laden, que, según versiones, estaría oculto cerca de la frontera con Pakistán. (DPA)
Cinco empleados de una ONG afgana murieron en una emboscada en el sur del país. Las víctimas iban en misión de ayuda a un campo de refugiados.
Poco antes de la llegada de Rice a Kabul, cuatro cohetes fueron lanzados por elementos remanentes del régimen talibán contra la fortificada capital. Uno de ellos hirió a dos guardias en la residencia del embajador de Canadá.
Un vocero del gobierno afgano responsabilizó por estos ataques a "enemigos de la paz y de la estabilidad en Afganistán", un eufemismo que comprende a los talibanes expulsados del poder a raíz de la invasión liderada por Estados Unidos en 2001.
Violencia creciente
Desde que fueron expulsados del poder, los talibanes multiplican los ataques que se han recrudecido en las dos últimas semanas, período en el que se han registrado cinco atentados suicida.
El lunes, 18 agentes de las nuevas fuerzas policiales afganas murieron en un ataque rebelde al sur del país.
Más de 1.300 personas, la mayoría militantes talibanes, han perdido la vida en Afganistán en enfrentamientos con tropas estadounidenses en lo que va del año, frente a los 850 del año pasado. Rice dijo que Estados Unidos trabajará con el gobierno afgano el tiempo que sea necesario para vencer a los terroristas.
Hasta ahora, EE.UU. no pudo dar ni con el derrocado mullah Omar, líder talibán, ni con Osama Bin Laden, que, según versiones, estaría oculto cerca de la frontera con Pakistán. (DPA)







