13 Octubre 2005 Seguir en 
ISLAMABAD.- Cuatro días después que un terremoto de 7,6 grados Richter dejó más de 20.000 muertos en la región paquistaní de Cachemira (noreste), donde los socorristas buscan sobrevivientes en una carrera contra el tiempo, un sismo de 5,6 grados de la misma escala volvió a sacudir al país asiático.
El sismo se sintió en el norte de Islamabad, la capital, poco después de la medianoche. No hubo informes inmediatos acerca de víctimas o daños materiales.
Mientras, el gobierno de Pervez Musharraf, urgido por la amenaza del frío y de epidemias que enfrentan más de 2,5 millones de sobrevivientes en Cachemira, pidió a la comunidad internacional que aumente la ayuda para enfrentar la catástrofe.
Ayer se reanudaron los envíos aéreos de asistencia humanitaria, que habían sido interrumpidos por las lluvias y los fuertes vientos que azotaron el martes la región. En este operativo participan 35 helicópteros paquistaníes, 8 estadounidenses y 2 alemanes.
Funcionarios de la ONU dijeron que la ayuda llega a tiempo, pero que la organización para el traslado es francamente caótica. El terremoto que azotó el sábado amplias zonas de Pakistán y de India causó la muerte de más de 41.000 personas en ambos países. Más de cuatro millones de habitantes se quedaron sin hogar.
Se viene una ola de frío
A medida que transcurren las horas, disminuye la esperanza de encontrar con vida a personas sepultadas bajo montañas de escombros. Sin embargo, socorristas alemanes pudieron rescatar ayer con vida a una mujer de entre las ruinas de un edificio en Muzaffarabad, capital de la Cachemira paquistaní.
A tres semanas de que empiece el crudo invierno, los equipos de salvamento tratan desesperadamente de llegar a las zonas más remotas, mientras numerosos supervivientes aún esperan ser rescatados, en momentos en que se prevé una ola de frío. (DPA)
El sismo se sintió en el norte de Islamabad, la capital, poco después de la medianoche. No hubo informes inmediatos acerca de víctimas o daños materiales.
Mientras, el gobierno de Pervez Musharraf, urgido por la amenaza del frío y de epidemias que enfrentan más de 2,5 millones de sobrevivientes en Cachemira, pidió a la comunidad internacional que aumente la ayuda para enfrentar la catástrofe.
Ayer se reanudaron los envíos aéreos de asistencia humanitaria, que habían sido interrumpidos por las lluvias y los fuertes vientos que azotaron el martes la región. En este operativo participan 35 helicópteros paquistaníes, 8 estadounidenses y 2 alemanes.
Funcionarios de la ONU dijeron que la ayuda llega a tiempo, pero que la organización para el traslado es francamente caótica. El terremoto que azotó el sábado amplias zonas de Pakistán y de India causó la muerte de más de 41.000 personas en ambos países. Más de cuatro millones de habitantes se quedaron sin hogar.
Se viene una ola de frío
A medida que transcurren las horas, disminuye la esperanza de encontrar con vida a personas sepultadas bajo montañas de escombros. Sin embargo, socorristas alemanes pudieron rescatar ayer con vida a una mujer de entre las ruinas de un edificio en Muzaffarabad, capital de la Cachemira paquistaní.
A tres semanas de que empiece el crudo invierno, los equipos de salvamento tratan desesperadamente de llegar a las zonas más remotas, mientras numerosos supervivientes aún esperan ser rescatados, en momentos en que se prevé una ola de frío. (DPA)







