12 Octubre 2005 Seguir en 
BERLIN.- Un día después de que la conservadora Angela Merkel fue ungida jefa de gobierno, en el marco de una gran coalición con los socialdemócratas, los alemanes empiezan ahora a pensarlo dos veces. En las elecciones recientes, el mensaje de los electores fue claro: exigían un consenso entre los dos principales partidos del país para dirigir el gobierno. El lunes, tres semanas después de las elecciones, finalmente llegó un acuerdo entre los demócratas cristianos (CDU) de Merkel y el Partido Social Demócrata (PSD), del saliente canciller Gerhard Schröder, que abrió el camino para la gran coalición con Merkel a la cabeza.
La respuesta en las calles fue un gruñido colectivo. Según un sondeo, el 75% de los alemanes considera que la unión entre el PSD y el CDU es una solución de emergencia. Sólo el 30% se manifestó satisfecho. No obstante, el sector empresarial, que se horrorizaba ante la posibilidad de una gran coalición, confía ahora en una alianza estable que pueda enderezar el presupuesto y reformar el complejo sistema federal. "La mayor amenaza para la coalición son las grandes expectativas", dijeron analistas.
Poco entusiasmo
Desde que se anunció el acuerdo, el euro ha luchado con el temor de que el nuevo gobierno no consiga llevar adelante las reformas económicas necesarias para alentar el crecimiento y reducir el desempleo. Los propios partidos no parecían entusiasmados el lunes sobre unir fuerzas con sus rivales. En el PSD, trabajar con Merkel, a quien acusaron de inepta para ocupar la cancillería, genera aprensión. A su vez, los conservadores deploran el hecho de que el PSD tenga la mayoría de los puestos clave del gabinete. El PSD controlará ocho ministerios: Relaciones Exteriores; Finanzas; Cooperación y Desarrollo; Justicia, Salud, Medio Ambiente, Transporte y Trabajo y Seguridad Social. Los conservadores tendrán las carteras de Defensa, Interior, Protección al Consumidor, Agricultura, Educación, Ciencia y Familia y Economía y Tecnología. (Reuter)
La respuesta en las calles fue un gruñido colectivo. Según un sondeo, el 75% de los alemanes considera que la unión entre el PSD y el CDU es una solución de emergencia. Sólo el 30% se manifestó satisfecho. No obstante, el sector empresarial, que se horrorizaba ante la posibilidad de una gran coalición, confía ahora en una alianza estable que pueda enderezar el presupuesto y reformar el complejo sistema federal. "La mayor amenaza para la coalición son las grandes expectativas", dijeron analistas.
Poco entusiasmo
Desde que se anunció el acuerdo, el euro ha luchado con el temor de que el nuevo gobierno no consiga llevar adelante las reformas económicas necesarias para alentar el crecimiento y reducir el desempleo. Los propios partidos no parecían entusiasmados el lunes sobre unir fuerzas con sus rivales. En el PSD, trabajar con Merkel, a quien acusaron de inepta para ocupar la cancillería, genera aprensión. A su vez, los conservadores deploran el hecho de que el PSD tenga la mayoría de los puestos clave del gabinete. El PSD controlará ocho ministerios: Relaciones Exteriores; Finanzas; Cooperación y Desarrollo; Justicia, Salud, Medio Ambiente, Transporte y Trabajo y Seguridad Social. Los conservadores tendrán las carteras de Defensa, Interior, Protección al Consumidor, Agricultura, Educación, Ciencia y Familia y Economía y Tecnología. (Reuter)







