12 Octubre 2005 Seguir en 
Se teme una espiral de violencia en todo el país, en vista de que el 15 se celebrará la consulta popular sobre la Carta Magna. Convocan a los sunnitas a ir a las urnas.
MOSUL.- Un nuevo brote de violencia dejó ayer 46 muertos en Irak, 37 de ellos en atentados suicidas en Bagdad, a cuatro días del referéndum sobre el proyecto de la nueva Constitución que los rebeldes han prometido sabotear. Se teme una espiral de violencia hasta el 15, cuando los iraquíes votarán el texto constitucional elaborado por chiítas y kurdos. El atentado más mortífero se registró en un mercado muy frecuentado de Tal Afar. Treinta personas murieron y otras 45 resultaron heridas en este ataque. La rama iraquí de Al Qaeda, dirigida por Abu Musab al Zarqawi, se adjudicó la autoría del sangriento atentado suicida, que tenía como objetivo a policías iraquíes.
Inesperado cambio político
La consulta popular es considerada esencial para el proceso político del que depende el retiro de las tropas extranjeras. Hasta ahora, los sunnitas tenían la consigna de boicotear la consulta sobre la Constitución elaborada por chiítas y kurdos. Pero ayer, en forma inesperada, el Partido Islámico de Irak, principal fuerza sunnita del país, pidió votar por el "Sí" a la Constitución. Los sunnitas, que apoyaron al ex presidente Saddam Hussein, son la religión minoritaria de Irak. En tanto, los chiítas, que son mayoría en el país, y los kurdos, respaldan el acuerdo. Los sunnitas piensan que la división federal que impondrá la nueva Constitución les quitará control sobre las zonas del norte y del sur, donde se encuentran los más ricos yacimientos petroleros del país. Chiítas, kurdos y sunnitas negociaron un acuerdo para permitir que sea aprobado el documento constitucional, con una serie de modificaciones que serán consideradas por el Parlamento. Este llamaría posteriormente a un nuevo referéndum sobre el texto corregido. (Reuter-Télam-SNI)
Una broma dio origen a la alerta en Nueva York
Nueva York.- El supuesto plan terrorista contra el metro de Nueva York, que la semana pasada puso en vilo a millones de neoyorquinos, no era más que una broma de un informante en Irak. La novedad se conoció ayer, un día después de que el alcalde de la ciudad, Michael Blomberg, levantó el estado de alerta en los subterráneos. En medio de duras críticas de estadounidenses que consideraban que había exagerado, Blomberg se limitó a decir que "el período de peligro" había pasado.
Según fuentes del FBI, el delator había afirmado que terroristas iraquíes planeaban atentar contra el metro con bombas que iban a esconder en cochecitos y en maletas. Se trata del mismo sujeto que había facilitado la detención en Irak de tres supuestos miembros de Al Qaeda.
Bloomberg tomó nota de la advertencia del FBI y envió cientos de soldados con fusiles y perros rastreadores a las estaciones del metro neoyorquino. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Interior minimizó la importancia de la alarma, por considerar que la información que la había provocado no era "especialmente creíble", como dijo Blomberg. Por instrucciones de Washington, los tres detenidos en Irak fueron sometidos a pruebas con un detector de mentiras, que demostraron que no tenían conocimiento alguno de planes de atentados.
Bloomberg, que en noviembre se presentará a la reelección, es acusado ahora de haber alimentado de forma consciente el miedo terrorista con el fin de desviar la atención de sus propios defectos. (DPA)
MOSUL.- Un nuevo brote de violencia dejó ayer 46 muertos en Irak, 37 de ellos en atentados suicidas en Bagdad, a cuatro días del referéndum sobre el proyecto de la nueva Constitución que los rebeldes han prometido sabotear. Se teme una espiral de violencia hasta el 15, cuando los iraquíes votarán el texto constitucional elaborado por chiítas y kurdos. El atentado más mortífero se registró en un mercado muy frecuentado de Tal Afar. Treinta personas murieron y otras 45 resultaron heridas en este ataque. La rama iraquí de Al Qaeda, dirigida por Abu Musab al Zarqawi, se adjudicó la autoría del sangriento atentado suicida, que tenía como objetivo a policías iraquíes.
Inesperado cambio político
La consulta popular es considerada esencial para el proceso político del que depende el retiro de las tropas extranjeras. Hasta ahora, los sunnitas tenían la consigna de boicotear la consulta sobre la Constitución elaborada por chiítas y kurdos. Pero ayer, en forma inesperada, el Partido Islámico de Irak, principal fuerza sunnita del país, pidió votar por el "Sí" a la Constitución. Los sunnitas, que apoyaron al ex presidente Saddam Hussein, son la religión minoritaria de Irak. En tanto, los chiítas, que son mayoría en el país, y los kurdos, respaldan el acuerdo. Los sunnitas piensan que la división federal que impondrá la nueva Constitución les quitará control sobre las zonas del norte y del sur, donde se encuentran los más ricos yacimientos petroleros del país. Chiítas, kurdos y sunnitas negociaron un acuerdo para permitir que sea aprobado el documento constitucional, con una serie de modificaciones que serán consideradas por el Parlamento. Este llamaría posteriormente a un nuevo referéndum sobre el texto corregido. (Reuter-Télam-SNI)
Nueva York.- El supuesto plan terrorista contra el metro de Nueva York, que la semana pasada puso en vilo a millones de neoyorquinos, no era más que una broma de un informante en Irak. La novedad se conoció ayer, un día después de que el alcalde de la ciudad, Michael Blomberg, levantó el estado de alerta en los subterráneos. En medio de duras críticas de estadounidenses que consideraban que había exagerado, Blomberg se limitó a decir que "el período de peligro" había pasado.
Según fuentes del FBI, el delator había afirmado que terroristas iraquíes planeaban atentar contra el metro con bombas que iban a esconder en cochecitos y en maletas. Se trata del mismo sujeto que había facilitado la detención en Irak de tres supuestos miembros de Al Qaeda.
Bloomberg tomó nota de la advertencia del FBI y envió cientos de soldados con fusiles y perros rastreadores a las estaciones del metro neoyorquino. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Interior minimizó la importancia de la alarma, por considerar que la información que la había provocado no era "especialmente creíble", como dijo Blomberg. Por instrucciones de Washington, los tres detenidos en Irak fueron sometidos a pruebas con un detector de mentiras, que demostraron que no tenían conocimiento alguno de planes de atentados.
Bloomberg, que en noviembre se presentará a la reelección, es acusado ahora de haber alimentado de forma consciente el miedo terrorista con el fin de desviar la atención de sus propios defectos. (DPA)







