12 Octubre 2005 Seguir en 
CORDOBA (Enviado especial Jorge Figueroa).- "La verdad es que la obra me conmovió; será porque es un tema que nos afecta tanto a los latinoamericanos o por la misma historia de amor". Luiza Vicgnolo es brasileña, y fue una de los tantos espectadores que concurrió a ver "Otra vez Marcelo", del grupo Teatro de los Andes (Bolivia) que dirige César Brie.La pieza, que los tucumanos tuvieron la oportunidad de observar hace 10 días en el Centro Juan B. Terán, se puso en escena ahora en esta ciudad con gran éxito en el Festival Internacional Mercosur: en las dos funciones trabajó a sala llena, y una foto de la puesta apareció destacada en la tapa del diario "La Voz del Interior".
"Otra vez Marcelo", interpretada por Brie y Mia Fabbri, cuenta la historia del político e intelectual boliviano Marcelo Quiroga Santa Cruz, desaparecido y asesinado en los años 80 por la dictadura de Hugo Banzer, en el vecino país. En el texto, se entremezcla la historia de amor de Quiroga Santa Cruz y su mujer, con su lucha por la defensa de los recursos renovables en su país y por los derechos humanos.
Es una obra narrativa, en la que, a las correctas interpretaciones de Brie y Fabbri, se superpone la proyección de imágenes reales del político y su esposa, en diferentes momentos de su vida y, en off, se escuchan fragmentos de los discursos que el político pronunció en el parlamento de su país.
El espacio
La escenografía está planteada como un corredor, con una serie de objetos en el piso, que el público observa desde ambos lados; en sus extremos, únicamente dos sillas integran la composición general de la puesta, y cada uno de los objetos (un teléfono, una mesa y una cama, por ejemplo) tiene un sentido y uso en la puesta teatral.
Allí suceden todas las acciones y se ponen de manifiesto los sentimientos de los protagonistas: el amor y el odio, las pasiones y las ambiciones.La trama de "Otra vez Marcelo" aborda el escabroso tema de la actividad de los militantes políticos durante los convulsionados años 70.
Un grupo brasileño deleitó con su particular espectáculo de danza
CORDOBA (Enviado especial).- Simetría y equilibrio; neoclásico y contemporáneo. El Ballet de Guaira, del Estado de Paraná (Brasil), presentó en la Ciudad de las Artes un espectáculo de danza en el Festival del Mercosur que organiza la Agencia Córdoba Cultura de esta ciudad.En el escenario, alrededor de 20 bailarines interpretaron diferentes coreografías durante más de una hora, con música que pasó de ritmos afroamericanos mezclados con bossa nova, a melodías del romanticismo. La sincronía perfecta entre sus miembros, y las audacias coreográficas fueron algunos de los elementos que arrancaron, una y otra vez, los aplausos de la multitud que colmó la sala durante dos días seguidos. Casi no hubo movimiento que los actores no realizaran con sus brazos -hacia dentro y hacia fuera-, y con sus piernas -recogidas y extendidas-. Tal vez los solos de parejas y hasta los tríos fueron lo menos impactante de la puesta, bien que resultan inevitables en cualquier espectáculo de danza. Pero fue cuando el elenco estuvo en grupo cuando funcionó al unísono, con desplazamientos que parecían desafìar las leyes de gravedad.
Impactante final
Pero la cereza del postre vino al último. Sorpresivamente, una copiosa lluvia cayó del techo del escenario, y en el agua, los dibujos coreográficos que interpretaban los bailarines cobraron mayor notoriedad. Bajo el agua, los juegos y deslizamientos adquirieron mayor velocidad, destreza y riesgo. Definitivamente, el Ballet de Guaira de Paraná fue un impacto para los sentidos, que satisfizo tanto a los que buscaban el manejo de las técnicas como a aquellos que se regocijaron con el deleite visual.
Por si quedaran dudas, los bailarines vinieron a ratificar que el dominio de las técnicas clásicas constituyen la base para el desarrollo de las propuestas contemporáneas.
"Otra vez Marcelo", interpretada por Brie y Mia Fabbri, cuenta la historia del político e intelectual boliviano Marcelo Quiroga Santa Cruz, desaparecido y asesinado en los años 80 por la dictadura de Hugo Banzer, en el vecino país. En el texto, se entremezcla la historia de amor de Quiroga Santa Cruz y su mujer, con su lucha por la defensa de los recursos renovables en su país y por los derechos humanos.
Es una obra narrativa, en la que, a las correctas interpretaciones de Brie y Fabbri, se superpone la proyección de imágenes reales del político y su esposa, en diferentes momentos de su vida y, en off, se escuchan fragmentos de los discursos que el político pronunció en el parlamento de su país.
El espacio
La escenografía está planteada como un corredor, con una serie de objetos en el piso, que el público observa desde ambos lados; en sus extremos, únicamente dos sillas integran la composición general de la puesta, y cada uno de los objetos (un teléfono, una mesa y una cama, por ejemplo) tiene un sentido y uso en la puesta teatral.
Allí suceden todas las acciones y se ponen de manifiesto los sentimientos de los protagonistas: el amor y el odio, las pasiones y las ambiciones.La trama de "Otra vez Marcelo" aborda el escabroso tema de la actividad de los militantes políticos durante los convulsionados años 70.
CORDOBA (Enviado especial).- Simetría y equilibrio; neoclásico y contemporáneo. El Ballet de Guaira, del Estado de Paraná (Brasil), presentó en la Ciudad de las Artes un espectáculo de danza en el Festival del Mercosur que organiza la Agencia Córdoba Cultura de esta ciudad.En el escenario, alrededor de 20 bailarines interpretaron diferentes coreografías durante más de una hora, con música que pasó de ritmos afroamericanos mezclados con bossa nova, a melodías del romanticismo. La sincronía perfecta entre sus miembros, y las audacias coreográficas fueron algunos de los elementos que arrancaron, una y otra vez, los aplausos de la multitud que colmó la sala durante dos días seguidos. Casi no hubo movimiento que los actores no realizaran con sus brazos -hacia dentro y hacia fuera-, y con sus piernas -recogidas y extendidas-. Tal vez los solos de parejas y hasta los tríos fueron lo menos impactante de la puesta, bien que resultan inevitables en cualquier espectáculo de danza. Pero fue cuando el elenco estuvo en grupo cuando funcionó al unísono, con desplazamientos que parecían desafìar las leyes de gravedad.
Impactante final
Pero la cereza del postre vino al último. Sorpresivamente, una copiosa lluvia cayó del techo del escenario, y en el agua, los dibujos coreográficos que interpretaban los bailarines cobraron mayor notoriedad. Bajo el agua, los juegos y deslizamientos adquirieron mayor velocidad, destreza y riesgo. Definitivamente, el Ballet de Guaira de Paraná fue un impacto para los sentidos, que satisfizo tanto a los que buscaban el manejo de las técnicas como a aquellos que se regocijaron con el deleite visual.
Por si quedaran dudas, los bailarines vinieron a ratificar que el dominio de las técnicas clásicas constituyen la base para el desarrollo de las propuestas contemporáneas.
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