Retiraron del desierto a cientos de africanos

Se cierra un capítulo en la crisis de los inmigrantes. En un intento por disipar las críticas, Marruecos y España implementaron un plan.

UNICO AUXILIO. Médicos Sin Fronteras atiende en el Sahara a los inmigrantes expulsados.
UNICO AUXILIO. Médicos Sin Fronteras atiende en el Sahara a los inmigrantes expulsados.
09 Octubre 2005
MADRID.- Las imágenes difundidas por la prensa de cientos de refugiados africanos varados en el desierto, adonde habían sido expulsados hace varios días por el gobierno de Marruecos, obligaron a los gobiernos de Rabat y de España a poner en marcha un rápido plan para devolverlos a sus respectivos países. Los recientes asaltos de miles de inmigrantes clandestinos africanos a los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, al norte de Africa, y el tratamiento que Rabat y Madrid les imprimieron a estos graves incidentes, desataron una crisis en la Unión Europea respecto de sus políticas de migración.
La ONG Médicos Sin Fronteras, que denunció el abandono de unos 800 inmigrantes en pleno desierto, cerca de la frontera con Argelia, confirmó ayer que ya no quedaban personas varadas en el desierto.
Entre los refugiados figuran niños, mujeres embarazadas y numerosos heridos durante los incidentes que se produjeron al intentar saltar las vallas que separan las ciudades autónomas españolas de Marruecos. Muchos de estos últimos requieren asistencia médica urgente. El traslado se llevó a cabo en camiones y en ómnibus hacia la localidad marroquí de Bouarfa, a unos 150 kilómetros al norte de la región donde se encontraban, y donde padecieron durante estos días la falta de agua y de alimentos. Desde Bouarfa, los refugiados subsaharianos serán repatriados a sus respectivos lugares de origen.
Por otra parte, el gobierno español dijo que suspendió la deportación de unos 1.000 refugiados que permanecen recluidos en campamentos en Melilla, en un intento de disipar las críticas por el manejo de la crisis. Sin embargo, un reportero afirmó que ayer mismo salieron en avión, esposados, unos 100 inmigrantes, con el propósito de proceder a su devolución a los países a los que pertenecen. (Especial)

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