Sin cambios en la distribución del ingreso

Columnista invitado. Leonardo Bleger - Economista jefe Banco Credicoop.

08 Octubre 2005
BUENOS AIRES.- La vigorosa recuperación de la economía registrada en los últimos años no ha permitido mejorar la situación de amplios sectores de la sociedad, ni logró modificar el perfil de distribución del ingreso conformado en los noventa. Transitamos el tercer año de recuperación de la economía. El nivel del PBI, del consumo total y de la inversión se ubican prácticamente en los niveles máximos alcanzados antes de la crisis (correspondientes a 1998).Las cosechas agrícolas y las exportaciones registran año tras año nuevos récords, impulsadas por el excelente contexto internacional. Sin embargo, los niveles de pobreza e indigencia son hoy muy superiores a los de entonces, a pesar de los avances registrados en las últimas mediciones.
Los datos del Indec, correspondientes al primer semestre de 2005, revelan que el 10% más rico de la población recibe el 36% del ingreso nacional, cuando el 10% más pobre recibe sólo el 1,3%. Esta diferencia de 28 veces entre los extremos de la pirámide social se mantiene sin cambios en la última década. ¿Dónde buscar los factores que explican esta situación? Existen sectores en la cima del poder económico que han recibido importantes beneficios en el esquema posdevaluación. El reverso de la medalla -el segmento más bajo de la pirámide de ingresos- no logra mejorar su participación, debido al retraso salarial, en especial en el sector informal y en el empleo público.
¿Cuáles son las perspectivas? Se ha lanzado a rodar la idea de que después de las próximas elecciones legislativas, se podría dar comienzo a una etapa donde la mejor distribución de los ingresos ocupe un lugar destacado en la agenda del Gobierno. Sin embargo, el Proyecto de Presupuesto para 2006 -uno de los elementos centrales para vislumbrar los próximos pasos de la política y prioridades gubernamentales- no ofrece motivos para pensar que esto sea así. En el texto enviado por el Poder Ejecutivo no se prevé ningún aumento de salarios para la administración pública, tampoco un ajuste de las jubilaciones y pensiones, y se mantienen sin cambios las prestaciones para el Plan Jefes y Jefas. Por lo tanto, todos estos sectores verán erosionar el poder de compra de sus ingresos fijos por el efecto de una inflación que el propio Gobierno proyecta en un 8,6% para todo el año entrante. (DyN)

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