"Deben acabar los privilegios tributarios de los grandes capitales"

Atilio Borón, defensor de las políticas de Chávez y crítico de Lula, considera que el socialismo debe repensar "la relación entre Estado, política y economía".

09 Octubre 2005
"Argentina lleva tres años de crecimiento ininterrumpido, y no puede abatir la pobreza; lo que muestra que el relato de los grandes clásicos del socialismo sigue vigente, aunque debe ser reformulado en función de los problemas actuales", afirma el politólogo Atilio Borón, un referente sudamericano del intelectual estadounidense Noam Chomsky.
Borón es miembro del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), profesor de Teoría Política en la UBA y autor de "Estado, capitalismo y democracia en América Latina " y de "Una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri", entre otras obras.
Crítico de las políticas de Lula da Silva en Brasil y defensor del venezolano Hugo Chávez y de Fidel Castro, Borón opina que en la agenda del socialismo del Siglo XXI está la obligación de "repensar la relación entre Estado, política y economía".
"El modelo clásico del socialismo suponía que bastaba con estatizar a las empresas privadas para que esa estatización produjera resultados económicos satisfactorios. Hoy sabemos que no necesariamente es así. Creemos que algunas empresas deben ser estatizadas, que otras pueden ser propiedad pública no estatal - por ejemplo, de los trabajadores, de los consumidores.Otras pueden ser asociaciones entre capital estatal y capitales privados internacionales, sometidos a una legislación muy estricta, para limitar de una manera muy efectiva las inequidades y desigualdades que genera el funcionamiento de los mercados", afirmó, en diálogo con LA GACETA.

- En la agenda clásica del socialismo, el trabajador era el eje, Hoy, son los desocupados...
-Ese es un punto. La gran diferencia entre el capitalismo keynesiano, que era un capitalismo de pleno empleo, y el neoliberal, es que este último condena a más de la mitad de la Humanidad a vivir con casi dos dólares por día. Ya ni siquiera los consideran susceptibles de ser explotados.

-¿Cómo mitigar esa situación?
-Con programas de educación y de entrenamiento permanente de toda la población, con un seguro universal de desempleo, por el cual no haya que tener que pagar obediencia política a nadie. Pero lo más importante es garantizar un mercado de trabajo, porque es eso lo que sostiene la capacidad de consumo en el mercado interno. Y hay que acabar con los enormes privilegios tributarios de que disfrutan los grandes capitales en la Argentina.

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