Según el FBI, presuntos terroristas arrestados en Irak y sometidos a interrogatorios revelaron que un comando de Al Qaeda había logrado llegar a EE.UU. y preparaba un nuevo atentado similar al del 11 de setiembre de 2001, esta vez contra los subterráneos de Nueva York, que usan millones de ciudadanos. Según el diario "The New York Times", fuentes oficiales que han preferido permanecer en el anonimato, aseguran que la amenaza de un ataque con bomba especificaba el lugar, la hora y el método.
Cientos de policías fueron desplegados en las estaciones del subte, junto con perros adiestrados para detectar explosivos. El nivel de alerta implica turnos de 12 horas consecutivas para todos los agentes del subterráneo.
"Es la primera vez que la ciudad recibe una amenaza tan específica", señaló Blomberg en conferencia de prensa. El alcalde anunció la ejecución de medidas especiales por parte de la Policía, como inspecciones aleatorias de equipaje que lleven personas en el transporte público y una mayor presencia policial en la ciudad. Asimismo, instó a la población a tener fe "en el mejor sistema policial del mundo", y a continuar normalmente con sus actividades.
No obstante, aconsejó a los neoyorquinos que eviten llevar consigo bolsos en el metro, para evitar demoras por las inspecciones. Bloomberg indicó que por ahora no alterarán el nivel de alerta naranja (el segundo más alto de la escala) que rige actualmente en Nueva York.
La situación de alerta se produce después de que se reforzó en los dos últimos días la vigilancia en torno de las sinagogas de Nueva York, debido al inicio, el pasado martes, de las festividades del Año nuevo judío. La alarma coincide también con el comienzo del Ramadán, mes santo de ayuno y abstinencia para los musulmanes.
Los controles de seguridad en los accesos al metro ya se habían intensificado tras los atentados de julio en Londres, que dejaron más de medio centenar de muertos.
Bush acusó a Irán y a Siria de promover el terrorismo
En un nuevo esfuerzo por disipar las crecientes críticas de estadounidenses por la invasión a Irak, el presidente George W. Bush explicó ayer que el terrorismo islámico busca crear un imperio "desde España a Indonesia", y acusó a Siria y a Irán de promover la actividad de los grupos islámicos radicales en la región. Asimismo, aseguró que la única manera de frenar el plan expansionista de los radicales fundamentalistas es no abandonar la lucha. "Nunca nos retiraremos de Irak, ni daremos ni aceptaremos nada que sea menos que la victoria", dijo en un discurso en Washington, horas antes de que se anunció la amenaza en Nueva York.
Con un lenguaje nuevo y más específico, Bush caracterizó a los militantes islámicos como parte de un movimiento radical similar al comunismo de estilo soviético. A diferencia de otros calificativos que utilizó contra los radicales islámicos, como "emprendedores diabólicos del terrorismo", esta vez dijo que estos grupos tienen ambiciones territoriales y "una ideología clara y coherente", a la que definió como "islamo-fascismo".(DPA-Reuter-Especial)







