Regreso a las fuentes

Análisis. Por Gustavo Martinelli

04 Octubre 2005
Setiembre se vivió a pleno. Pero no como en otros años. Esta vez el tradicional encuentro cultural tuvo una vuelta de tuerca histórica: un regreso a las fuentes. Es decir, a los ideales que generaron esta fiesta en los años 60. Y aún más. Se cumplió a rajatabla con lo que se había prometido: una programación muy variada, pero con una preeminencia de la música clásica. Para eso se hizo una apuesta fuerte y costosa: la compra del nuevo piano Steinway. Eso permitió que grandes intérpretes, como Bruno Gelber, Martha Argerich y Miguel Angel Estrella, brindaran conciertos memorables. También estuvieron presentes artistas populares, como Rubén Rada y Sandra Mihanovich, que encandilaron desde otros escenarios, como la plaza Independencia.
Claro que hubo algunos desaciertos. Faltó, por ejemplo, más participación de músicos tucumanos (que apenas si asomaron en la grilla) y hubo algunas reprogramaciones (Fito Páez no llegó a cantar). Sin embargo, estas contingencias no alcanzaron a opacar el brillo de una fiesta que está empezando a recuperar su vieja mística. Y tal vez sea este el mayor logro. Porque la cultura no puede medirse sólo con números; hace falta considerar el impacto en la gente. Porque si el Setiembre Musical no aspira a elevar el nivel cultural de toda la sociedad, su existencia no tendrá demasiado sentido.

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