03 Octubre 2005 Seguir en 
Cuando, a las 23.25 del sábado, Susana Rinaldi empezó a cantar "Uno", fueron muy pocos los que se quedaron callados: la mayoría de los espectadores entonó el tema de Discépolo, sobre todo cuando ella les pidió especialmente a los hombres que lo hagan.
Entre clásicos y modernos, el repertorio que interpretó Rinaldi fue un repaso por tradicionales tangos como "Naranjo en flor" o "Cristal", y otros más cercanos, de la década del 70, de Eladia Blázquez, en lo que constituyó un homenaje a la artista recientemente fallecida. No faltaron "Como la cigarra" (de María Elena Walsh) y "Siempre se vuelve a Buenos Aires".
Si bien el teatro no estaba colmado (inclusive en la entrada se habían ubicado decenas de sillas con dos grandes pantallas, que estuvieron vacías), la "Tana" puso toda su potencia y su vigor expresivo para protagonizar un excelente show que se extendió hasta pasada la medianoche.
El espectáculo pasó por momentos distintos: un clima íntimo creó cuando cantó "Fuimos", acompañada sólo por el bandoneón de Walter Ríos y una luz focalizada en el centro del escenario; distinto fue cuando interpretó la "Milonga de andar con alas", que la gente siguió con palmas, festivamente. La adaptación de "El día que me quieras" fue todo un acierto: se inició con el bandoneón de Ríos y el violín de Pablo Agri, y la voz de la artista se fue paulatina y suavemente incorporando a la melodía. "Gracias por venir y por lo que nos entregas", le dijo una señora desde la platea. "Juro que no es mi tía", respondió la "Tana" ante el aplauso generalizado.
"Es excelente, y la selección que hizo fue muy buena", opinó Gladys de Rodríguez, que estaba sentada en uno de los palcos. "Es una cantante de jerarquía, y fue el broche de oro para el Setiembre Musical", dijo Salvador Fuentes.
Entre clásicos y modernos, el repertorio que interpretó Rinaldi fue un repaso por tradicionales tangos como "Naranjo en flor" o "Cristal", y otros más cercanos, de la década del 70, de Eladia Blázquez, en lo que constituyó un homenaje a la artista recientemente fallecida. No faltaron "Como la cigarra" (de María Elena Walsh) y "Siempre se vuelve a Buenos Aires".
Si bien el teatro no estaba colmado (inclusive en la entrada se habían ubicado decenas de sillas con dos grandes pantallas, que estuvieron vacías), la "Tana" puso toda su potencia y su vigor expresivo para protagonizar un excelente show que se extendió hasta pasada la medianoche.
El espectáculo pasó por momentos distintos: un clima íntimo creó cuando cantó "Fuimos", acompañada sólo por el bandoneón de Walter Ríos y una luz focalizada en el centro del escenario; distinto fue cuando interpretó la "Milonga de andar con alas", que la gente siguió con palmas, festivamente. La adaptación de "El día que me quieras" fue todo un acierto: se inició con el bandoneón de Ríos y el violín de Pablo Agri, y la voz de la artista se fue paulatina y suavemente incorporando a la melodía. "Gracias por venir y por lo que nos entregas", le dijo una señora desde la platea. "Juro que no es mi tía", respondió la "Tana" ante el aplauso generalizado.
"Es excelente, y la selección que hizo fue muy buena", opinó Gladys de Rodríguez, que estaba sentada en uno de los palcos. "Es una cantante de jerarquía, y fue el broche de oro para el Setiembre Musical", dijo Salvador Fuentes.
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