01 Octubre 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La economía argentina está acumulando muchos problemas estructurales, que vienen de más de una década atrás, que en forma sistemática no se atienden y, fundamentalmente, tienen que ver con temas fiscales.
Dentro de esta nueva estabilidad que tenemos en el país y, de cara a lo que suceda hasta fin de año habrá que ver lo que se hará con el tipo de cambio y con la inflación.
En este contexto, podemos señalar dos posibilidades: si dejamos que el tipo de cambio vaya al valor que desee o si queremos seguir apostando a este modelo de convertibilidad cambiaria devaluando permanentemente y a costa de inflación.
Esta es una decisión absolutamente política y, de acuerdo con la medida que se tome, los diferentes sectores van a ajustar de manera diferente de acá a fin de año.
Si el Gobierno se ocupa de cuestiones de reestructuración fiscal veremos un consumo calificado y una economía reacomodándose por este lado. Pero, si se sostiene este modelo con un dólar alto vamos a tener precios altos, exportadores contentos y con consumidores con problemas.
La gran pregunta es si se verá un cambio de escenario económica tras las elecciones legislativas del 23 de octubre.Si se mantiene la dupla Néstor Kirchner-Roberto Lavagna, no habrá que pensar que se sucederán muchos cambios. Allí, habría que inclinarse por un escenario con un poco más de inflación de la que actualmente tenemos y con un dólar alto.Resulta muy difícil anticipar cuál será la decisión política que adoptará el propio presidente de la Nación tras consumarse las próximas elecciones.
En el corto plazo, en temas vinculados con las tarifas de los servicios públicos privatizados, es de esperar que el Gobierno vaya a tomar decisiones que actualmente está postergando. A su vez, si el resultado electoral es bueno, tratará de fortalecer su posición política, no económica, respecto de la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de las negociaciones.
No se observa en el Gobierno una intención de avanzar por una reformulación de la estructura tributaria. Aquí no se ven señales. (DyN)
Dentro de esta nueva estabilidad que tenemos en el país y, de cara a lo que suceda hasta fin de año habrá que ver lo que se hará con el tipo de cambio y con la inflación.
En este contexto, podemos señalar dos posibilidades: si dejamos que el tipo de cambio vaya al valor que desee o si queremos seguir apostando a este modelo de convertibilidad cambiaria devaluando permanentemente y a costa de inflación.
Esta es una decisión absolutamente política y, de acuerdo con la medida que se tome, los diferentes sectores van a ajustar de manera diferente de acá a fin de año.
Si el Gobierno se ocupa de cuestiones de reestructuración fiscal veremos un consumo calificado y una economía reacomodándose por este lado. Pero, si se sostiene este modelo con un dólar alto vamos a tener precios altos, exportadores contentos y con consumidores con problemas.
La gran pregunta es si se verá un cambio de escenario económica tras las elecciones legislativas del 23 de octubre.Si se mantiene la dupla Néstor Kirchner-Roberto Lavagna, no habrá que pensar que se sucederán muchos cambios. Allí, habría que inclinarse por un escenario con un poco más de inflación de la que actualmente tenemos y con un dólar alto.Resulta muy difícil anticipar cuál será la decisión política que adoptará el propio presidente de la Nación tras consumarse las próximas elecciones.
En el corto plazo, en temas vinculados con las tarifas de los servicios públicos privatizados, es de esperar que el Gobierno vaya a tomar decisiones que actualmente está postergando. A su vez, si el resultado electoral es bueno, tratará de fortalecer su posición política, no económica, respecto de la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco de las negociaciones.
No se observa en el Gobierno una intención de avanzar por una reformulación de la estructura tributaria. Aquí no se ven señales. (DyN)







