Mejorar la actitud de los empleados es una inversión

Por Luis Agustín Aparicio, consultor de Recursos Humanos. Si un buen líder hace que una persona se sienta necesaria, importante, apreciada, esa persona le devolverá esa predisposicion. Las nuevas ideas.

02 Octubre 2005
La pregunta sería ¿cómo se pueden cambiar las actitudes desfavorables de los trabajadores? Probablemente dependan de algunos factores, tales como: excelente liderazgo de los jefes o gerentes, de la motivación y la fuerza de la actitud del trabajador, de la magnitud y objetivo de cambio de la organización, o bien de la técnica que elijan los gerentes para lograrlo. Es más probable que los trabajadores respondan a los esfuerzos para lograr un cambio si estos son hechos por una persona que les agrade, y que sea creíble y convincente.
Si un jefe agrada a su personal, es muy factible que éste se identifique con él, adoptando su mensaje y su modo de actuar. El factor de la credibilidad implica confianza, habilidad y objetividad, de manera que los jefes logren cambiar la actitud de su personal, si ese personal considera al jefe creíble, que sabe de lo que habla y que es imparcial en su toma de decisiones.
Por último, ser convincente puede ser un factor de éxito en un proceso de cambio de actitud, si se presentan los argumentos en forma clara y persuasiva, y no empleando un modo autoritario.
Es más fácil cambiar la actitud de un trabajador si éste no está comprometido fuertemente con dicha actitud. A la inversa, cuando más fuerte sea la creencia respecto de la actitud, más difícil será cambiarla. Ahora bien, las actitudes que se han expresado públicamente son más difíciles de cambiar, porque exigen reconocer que uno se ha equivocado. Si un buen líder hace que una persona se sienta necesaria, importante, apreciada, esa persona le devolverá esa actitud. Es más fácil cambiar las actitudes cuando el cambio no es muy significativo. Pero conseguir que un trabajador acepte una nueva actitud que varía mucho de su posición actual, exige más esfuerzo.
También puede amenazar otras actitudes profundas y crear una mayor disonancia. No todas las técnicas para el cambio de actitud son igualmente eficaces en todas las situaciones. Las técnicas de persuasión oral son más eficaces cuando uno usa un tono positivo y lleno de tacto; presenta una fuerte evidencia que apoye su posición, modela su argumento para ajustarse al oyente, utiliza la lógica, y apoya su evidencia apelando a los temores, frustraciones y otras emociones del trabajador. Es más factible que la gente haga suyo el cambio cuando lo puede experimentar.
Las actividades de capacitación nos permiten reflexionar, y son el lugar donde los trabajadores comparten y personalizan sus experiencias y practican un nuevo comportamiento; pueden ser poderoso estimulantes para generar un verdadero cambio. Asimismo, hay que considerar cómo nos afecta la actitud en nuestra vida, tanto personal como laboral.
Nuestra actitud ante la vida determina la actitud de la vida hacia nosotros. Nuestra actitud hacia los demás determinará la actitud de ellos hacia nosotros. Mientras más alto vayamos en cualquier organización de valor, encontraremos una mejor actitud.
Parte de una buena actitud es buscar lo mejor en las nuevas ideas. Así que busco las buenas ideas en todo. Es importante transmitir una actitud de bienestar, no avergonzarse de compartir una idea visionaria, deseos y objetivos. Tratar a todos aquellos con quienes te encuentres, como alguien con todos los deberes, derechos y privilegios que corresponden a la especie humana.
Hoy, por hoy, el gran desafío de las organizaciones, es invertir en capacitación para ayudar a remodelar las actitudes de los colaboradores.

Tamaño texto
Comentarios