02 Octubre 2005 Seguir en 
La semana pasada entraron al Congreso dos proyectos de ley, que seguramente se limitarán a un mero trámite para aprobarse.
El primero se refiere a la prórroga hasta 2009 del Impuesto a las Ganancias. Este, como se sabe, es un gravamen "de emergencia" y, por lo tanto, su vigencia sólo puede ser limitada, y sus prórrogas debidamente fundadas. Esta emergencia ha pasado a ser permanente deviniendo inválida su argumentación, lo cual lo tornaría inconstitucional, hecho abstracto porque nadie lo discute.
Si existe un impuesto justo, razonable, ese es el Impuesto a las Ganancias, pues resulta ser universalmente el gravamen que mejor respeta el principio básico más importante del derecho tributario: la capacidad contributiva. Su aplicación, en ciertos casos, se torna injusta por la desconsideración de valores razonables de mínimos no imponibles y la creación de figuras extraordinarias con fines recaudatorios, como lo es la pretensión de gravar los dividendos, cosa que equivale a gravar dos veces con el mismo impuesto el mismo hecho imponible. Otro es el disparate del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta , por el cual se grava sin fundamento una renta que el Estado "presume" ante su inhabilidad para detectar los valores evadidos.
Otra inadmisible extensión del Impuesto a las Ganancias, que de nuevo equivale a cobrar dos veces, es el Impuesto a los Bienes Personales, sucesor del Impuesto al Patrimonio Neto, pero peor, más gravoso e irracional , pues este último gravaba el capital de un sujeto, mientras que el actual grava sus bienes sin considerar que los puede estar debiendo. ¿Y por qué dos veces? Muy fácil, porque cuando se obtuvieron esos bienes fue con rentas que se gravaron con el Impuesto a las Ganancias, o su antecesor "Réditos".
Los países serios, y por ello crecen sustentablemente, no tienen este tipo de gravámenes. Dentro de este "paquete" se requieren las prórrogas de Bienes Personales y Monotributo. Recuérdese que el Ejecutivo anunció, días atrás, el lanzamiento de un nuevo sistema para los pequeños contribuyentes, hoy comprendidos por el Monotributo.
El segundo proyecto comprende otra distorsión al Impuesto a las Ganancias, como lo es la idea de prorrogar durante todo 2006 la suspensión de la exención del artículo 20 inciso I, que son los reintegros por exportación. Seguirá vigente otro impuesto regresivo que es la "Retención a las exportaciones". A su vez, se prorroga el que tal vez sea el peor impuesto existente, por sus negativos efectos económicos pero tan cómodo de recaudar: el "Impuesto al Cheque" .
Otros gravámenes prorrogados son el "Adicional de Emergencia" sobre cigarrillos y la suspensión del artículo 1 inciso A de la ley 25.717 respectoa los créditos fiscales IVA de bienes de capital.
Hubiese sido muy interesante, para impulsar el desarrollo y apuntalar el consumo y dar muestras de una Nación seria o que pretende serlo, en un marco en que los inversores dudan de permanecer o de no ingresar, que se aproveche la circunstancial bonanza recaudatoria basada en los impuestos al consumo y las exportaciones para eliminar estos impuestos distorsivos, regresivos . Ello, luego derivaría en mejor recaudación en el mediando plazo y con permanencia. Pero la inmediatez cega al piloto de turno.
El primero se refiere a la prórroga hasta 2009 del Impuesto a las Ganancias. Este, como se sabe, es un gravamen "de emergencia" y, por lo tanto, su vigencia sólo puede ser limitada, y sus prórrogas debidamente fundadas. Esta emergencia ha pasado a ser permanente deviniendo inválida su argumentación, lo cual lo tornaría inconstitucional, hecho abstracto porque nadie lo discute.
Si existe un impuesto justo, razonable, ese es el Impuesto a las Ganancias, pues resulta ser universalmente el gravamen que mejor respeta el principio básico más importante del derecho tributario: la capacidad contributiva. Su aplicación, en ciertos casos, se torna injusta por la desconsideración de valores razonables de mínimos no imponibles y la creación de figuras extraordinarias con fines recaudatorios, como lo es la pretensión de gravar los dividendos, cosa que equivale a gravar dos veces con el mismo impuesto el mismo hecho imponible. Otro es el disparate del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta , por el cual se grava sin fundamento una renta que el Estado "presume" ante su inhabilidad para detectar los valores evadidos.
Otra inadmisible extensión del Impuesto a las Ganancias, que de nuevo equivale a cobrar dos veces, es el Impuesto a los Bienes Personales, sucesor del Impuesto al Patrimonio Neto, pero peor, más gravoso e irracional , pues este último gravaba el capital de un sujeto, mientras que el actual grava sus bienes sin considerar que los puede estar debiendo. ¿Y por qué dos veces? Muy fácil, porque cuando se obtuvieron esos bienes fue con rentas que se gravaron con el Impuesto a las Ganancias, o su antecesor "Réditos".
Los países serios, y por ello crecen sustentablemente, no tienen este tipo de gravámenes. Dentro de este "paquete" se requieren las prórrogas de Bienes Personales y Monotributo. Recuérdese que el Ejecutivo anunció, días atrás, el lanzamiento de un nuevo sistema para los pequeños contribuyentes, hoy comprendidos por el Monotributo.
El segundo proyecto comprende otra distorsión al Impuesto a las Ganancias, como lo es la idea de prorrogar durante todo 2006 la suspensión de la exención del artículo 20 inciso I, que son los reintegros por exportación. Seguirá vigente otro impuesto regresivo que es la "Retención a las exportaciones". A su vez, se prorroga el que tal vez sea el peor impuesto existente, por sus negativos efectos económicos pero tan cómodo de recaudar: el "Impuesto al Cheque" .
Otros gravámenes prorrogados son el "Adicional de Emergencia" sobre cigarrillos y la suspensión del artículo 1 inciso A de la ley 25.717 respectoa los créditos fiscales IVA de bienes de capital.
Hubiese sido muy interesante, para impulsar el desarrollo y apuntalar el consumo y dar muestras de una Nación seria o que pretende serlo, en un marco en que los inversores dudan de permanecer o de no ingresar, que se aproveche la circunstancial bonanza recaudatoria basada en los impuestos al consumo y las exportaciones para eliminar estos impuestos distorsivos, regresivos . Ello, luego derivaría en mejor recaudación en el mediando plazo y con permanencia. Pero la inmediatez cega al piloto de turno.







