02 Octubre 2005 Seguir en 
Al analizar la evolución económica de una provincia o de una región no hay que perder de vista el contexto nacional en el que actúan. Ello implica distinguir entre factores e instrumentos que dependen de la política económica provincial de aquellos en los que no tiene injerencia.
Sin entrar en consideraciones acerca del desempeño de la economía, la realidad es que el crecimiento de Tucumán en la últimos años ha sido menor que la del país, y ha descendido su participación relativa en el PBI nacional. Si bien la Provincia no determina las políticas macroeconómicas, el desafío pasa por establecer acciones que trasciendan el corto plazo. Un hilo conductor es el diseño de políticas hacia la competitividad, con atracción de inversiones, generación de fuentes de empleo productivo, y el desarrollo de una confianza con visión de largo plazo. Con eso, la Provincia puede mejorar el clima de inversiones.
La política económica provincial juega un rol clave: de dos empresas iguales en dos provincias distintas, tendrá ventaja aquella que encuentre mejores instituciones y políticas económicas. El hecho de que Tucumán sea uno de los distritos con mayor presión fiscal del país, donde no abundan datos relacionados con el Presupuesto, restan competitividad.
Por lo tanto, Tucumán debería centrar sus acciones en armonizar los cuatro factores que definen una política económica para la competitividad, es decir, señales adecuadas para la inversión; desarrollo de bases para mejorar la eficiencia productiva; trazar políticas de largo plazo, elevando la calidad institucional y potenciar la plataforma de recursos disponibles.
Sin entrar en consideraciones acerca del desempeño de la economía, la realidad es que el crecimiento de Tucumán en la últimos años ha sido menor que la del país, y ha descendido su participación relativa en el PBI nacional. Si bien la Provincia no determina las políticas macroeconómicas, el desafío pasa por establecer acciones que trasciendan el corto plazo. Un hilo conductor es el diseño de políticas hacia la competitividad, con atracción de inversiones, generación de fuentes de empleo productivo, y el desarrollo de una confianza con visión de largo plazo. Con eso, la Provincia puede mejorar el clima de inversiones.
La política económica provincial juega un rol clave: de dos empresas iguales en dos provincias distintas, tendrá ventaja aquella que encuentre mejores instituciones y políticas económicas. El hecho de que Tucumán sea uno de los distritos con mayor presión fiscal del país, donde no abundan datos relacionados con el Presupuesto, restan competitividad.
Por lo tanto, Tucumán debería centrar sus acciones en armonizar los cuatro factores que definen una política económica para la competitividad, es decir, señales adecuadas para la inversión; desarrollo de bases para mejorar la eficiencia productiva; trazar políticas de largo plazo, elevando la calidad institucional y potenciar la plataforma de recursos disponibles.







