25 Septiembre 2005 Seguir en 
Dos frases son irresistibles al hablar de trabajo en equipo: "uno para todos y todos para uno" y "la unión hace la fuerza". En efecto, la labor en grupo exige que los integrantes sepan qué hacer, cuándo y cómo para evitar que un conjunto eficaz se convierta en monstruo, sostienen los consultores en Recursos Humanos, Mara Tomás y Humberto D´Arterio. En esencia, el trabajo en equipo conjuga las actividades de un grupo de personas para lograr un resultado que no es posible realizar de manera individual. Si pudiera obtenerlo un solo individuo, conseguirlo entre varios sería torpe, inútil y contraproducente.
"Con seguridad, hemos escuchado o leído que un grupo de trabajo es algo así como un equipo de remo o de fútbol o una orquesta. También hay casos de grupos que abordaron problemas empresariales complejos; sus miembros trabajaron estrechamente identificados y aportaron más allá del esfuerzo normal, logrando resultados que parecían imposibles", afirman los expertos. Aquí algunos ejemplos del trabajo en equipo:
La fuerza de la palanca: equipos de acción física. La conducta clave es colaborar. Su objetivo es lograr un efecto físico a través de la acción conjunta. El ejemplo clásico es el uso de una palanca en forma conjunta. Todos los miembros del grupo empujan la palanca al mismo tiempo que los demás. La suma de sus fuerzas es la que derriba muros. Para asegurar que lograrán su objetivo es necesario fijar las metas con claridad y asegurar la motivación de sus miembros. Es un buen ejemplo de la muy usada y pocas veces comprendida palabra sinergía, el resultado obtenido gracias a la participación en equipo es mayor que la suma de las aportaciones individuales.
Precisión de orquesta: equipos de concierto. La conducta clave es concertar. Una de las analogías más usadas para describir el concepto de trabajo en equipo es la orquesta o el conjunto de jazz. Busca destacar que todos los participantes realizan con precisión lo que se espera de ellos y contribuyen individualmente al logro del resultado: la interpretación de las melodías escritas por el compositor.
Inteligencia deportiva: equipos de coordinación. La conducta clave es coordinar. A diferencia de los equipos anteriores, los integrantes no ejecutan la misma acción al unísono, sino diferentes acciones concordantes que se conjugan para lograr el efecto buscado. Así son los equipos que practican algún deporte. Juegan bajo reglas fijas que acotan la acción, pero el ambiente cambia contínuamente. Los jugadores deben analizar las situaciones y actuar de manera armónica con sus compañeros para lograr el resultado esperado. Aunque actúan en conjunto, la actividad intelectual, las acciones y las decisiones son individuales.
La suma de ideas creativas: equipos de pensamiento: La conducta clave es unir. Cuando un equipo busca resolver problemas de una organización, no interesa que los integrantes realicen acciones físicas, sino que puedan pensar juntos, combinar sinérgicamente su inteligencia, identificar los problemas más importantes, generar soluciones creativas o encontrar oportunidades de innovación, crecimiento y mejora de calidad.
Al analizar estos ejemplos surge la pregunta: ¿cuál es el tipo de equipo que necesito en mi empresa? Tal vez los más ambiciosos se inclinarán por el último tipo, que provea soluciones para crecer, aumentar la satisfacción de los clientes y consolidar las ventajas competitivas. La realidad es que la mayoría de las organizaciones requiere equipos de todos los tipos mencionados; cada uno tiene su campo de acción, sus principios de trabajo y su forma de liderazgo, sostienen Tomás y D´Arterio.
"Con seguridad, hemos escuchado o leído que un grupo de trabajo es algo así como un equipo de remo o de fútbol o una orquesta. También hay casos de grupos que abordaron problemas empresariales complejos; sus miembros trabajaron estrechamente identificados y aportaron más allá del esfuerzo normal, logrando resultados que parecían imposibles", afirman los expertos. Aquí algunos ejemplos del trabajo en equipo:
La fuerza de la palanca: equipos de acción física. La conducta clave es colaborar. Su objetivo es lograr un efecto físico a través de la acción conjunta. El ejemplo clásico es el uso de una palanca en forma conjunta. Todos los miembros del grupo empujan la palanca al mismo tiempo que los demás. La suma de sus fuerzas es la que derriba muros. Para asegurar que lograrán su objetivo es necesario fijar las metas con claridad y asegurar la motivación de sus miembros. Es un buen ejemplo de la muy usada y pocas veces comprendida palabra sinergía, el resultado obtenido gracias a la participación en equipo es mayor que la suma de las aportaciones individuales.
Precisión de orquesta: equipos de concierto. La conducta clave es concertar. Una de las analogías más usadas para describir el concepto de trabajo en equipo es la orquesta o el conjunto de jazz. Busca destacar que todos los participantes realizan con precisión lo que se espera de ellos y contribuyen individualmente al logro del resultado: la interpretación de las melodías escritas por el compositor.
Inteligencia deportiva: equipos de coordinación. La conducta clave es coordinar. A diferencia de los equipos anteriores, los integrantes no ejecutan la misma acción al unísono, sino diferentes acciones concordantes que se conjugan para lograr el efecto buscado. Así son los equipos que practican algún deporte. Juegan bajo reglas fijas que acotan la acción, pero el ambiente cambia contínuamente. Los jugadores deben analizar las situaciones y actuar de manera armónica con sus compañeros para lograr el resultado esperado. Aunque actúan en conjunto, la actividad intelectual, las acciones y las decisiones son individuales.
La suma de ideas creativas: equipos de pensamiento: La conducta clave es unir. Cuando un equipo busca resolver problemas de una organización, no interesa que los integrantes realicen acciones físicas, sino que puedan pensar juntos, combinar sinérgicamente su inteligencia, identificar los problemas más importantes, generar soluciones creativas o encontrar oportunidades de innovación, crecimiento y mejora de calidad.
Al analizar estos ejemplos surge la pregunta: ¿cuál es el tipo de equipo que necesito en mi empresa? Tal vez los más ambiciosos se inclinarán por el último tipo, que provea soluciones para crecer, aumentar la satisfacción de los clientes y consolidar las ventajas competitivas. La realidad es que la mayoría de las organizaciones requiere equipos de todos los tipos mencionados; cada uno tiene su campo de acción, sus principios de trabajo y su forma de liderazgo, sostienen Tomás y D´Arterio.







