Las dualidades del poder

La contracara de los indicadores favorables fue la fría recepción que tuvo la Argentina en Washington. Por José Calero.

25 Septiembre 2005
BUENOS AIRES.- El gobierno de Néstor Kirchner enfrenta la dualidad de tener promisorios indicadores en la economía doméstica contrapuestos a los chispazos con la comunidad financiera internacional. El fuerte crecimiento de casi el 9% que acumuló la economía en el año, y el retroceso al 38,5% de la pobreza -aunque aún hay casi 9 millones de pobres- fueron los datos más salientes de otra semana de "buenas noticias" que pudo exhibir el Gobierno. Pero la contracara de los indicadores favorables fue la fría recepción que tuvo la Argentina en Washington, con indisimulados reclamos del FMI y del Banco Mundial.
Si bien la administración Kirchner se siente cómoda cuando cruza espadas con el FMI, a Lavagna no se le escapa el dato de que el país aún adeuda más de U$S 11.500 millones al Fondo y que eso representa una pesada carga para los próximos años. Los círculos financieros internacionales, que buscan empujar a la Argentina a un nuevo ajuste vía suba de tasas para contener la inflación, no están cómodos con el rumbo económico. No le perdonan que se haya salido con la suya con el canje de deuda. La punta del iceberg de ese mal humor del establishment son Rodrigo de Rato y la tecnocracia del FMI, pero sectores del sistema financiero vernáculo también están pugnando por algún giro en la política económica que, tal vez, incluya un alejamiento de Lavagna.
Pero cerca del jefe de Economía, genera más disgusto la información que se hace trascender desde la propia "ala política" del Gobierno sobre su casi segura salida para después de las elecciones de octubre. Las versiones más osadas incluso tienen un nuevo organigrama del manejo de la economía poselectoral. Ubican al jefe del BCRA, Martín Redrado, como sucesor de Lavagna; a Felisa Miceli trasladándose al Banco Central; y a la economista Mercedes Marcó del Pont como titular del Nación. Semejante despliegue de intrigas de palacio sacan de quicio al ministro de Economía.
Las mismas versiones surgidas de la línea política del Gobierno imaginan un destino dorado para Lavagna, que podría abarcar desde la embajada en EE UU hasta una más cómoda representación en Europa. Pero el gran interrogante es saber en qué está pensando el propio Lavagna, quien podría decidirse a ir por todo y convertirse en un duro competidor de Kirchner en las presidenciales de 2007, ya que es el ministro con mejor imagen.
El proyecto de Presupuesto que el Gobierno presentó en el Congreso refleja con claridad la ambición de Kirchner de que la obra pública se convierta en el motor del año y medio que le quedará de gestión tras las elecciones de octubre. Las partidas destinadas al Ministerio de Planificación son las que más aumentan (un 48%), ya que superarán los U$S 10.500 millones de dólares en 2006. El Presupuesto del área que conduce el hiperkirchnerista Julio De Vido duplica la suba promedio del 20% que tendrá el gasto durante 2006.
Toda una señal de en qué está pensando Kirchner para el año próximo: muchas más obras y un distanciamiento cada vez mayor de las recetas que cumplió a rajatabla la Argentina de los 90. (NA)

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