25 Septiembre 2005 Seguir en 
Al norte de la provincia de Córdoba, a pocos kilómetros de Deán Funes, está ubicada la estancia de San Pedro Viejo, que data del siglo XVIII. Hoy, transformada en hotel de campo, el lugar posee todas las comodidades que busca el turista que ama la tranquilidad y la privacidad. La estancia está ubicada entre Deán Funes y Tulumba, por la ruta provincial 16.
Pasar unos días en San Pedro Viejo, según señalan sus propietarios, es disfrutar de la alegría y del buen vivir, el gusto por lo exquisito, la espiritualidad, la amistad, el coraje y la aventura.
La estancia fue construida a pedido de Jerónimo Luis de Cabrera (fundador de la ciudad de Córdoba) para su hijo Pedro -a quien le fue entregada la estancia en merced- con el fin de contar con un lugar de recambio y abastecimiento de ganado, de descanso y espiritualidad para aquellos que recorrían miles de leguas desde y hacia el Alto Perú. Su primera etapa fue construida por los conquistadores hispanos. Le siguieron los misioneros.Luego, estos caminos y postas fueron testigos del paso de los ejércitos patriotas de Belgrano, San Martín, Balcarce y Rondeau. Estas huellas testimonian el tránsito de hombres que marcharon a la tragedia, como Quiroga en su viaje a Barranca Yaco y Lavalle quien pasó por allí antes de morir en el norte.
Pasar unos días en San Pedro Viejo, según señalan sus propietarios, es disfrutar de la alegría y del buen vivir, el gusto por lo exquisito, la espiritualidad, la amistad, el coraje y la aventura.
La estancia fue construida a pedido de Jerónimo Luis de Cabrera (fundador de la ciudad de Córdoba) para su hijo Pedro -a quien le fue entregada la estancia en merced- con el fin de contar con un lugar de recambio y abastecimiento de ganado, de descanso y espiritualidad para aquellos que recorrían miles de leguas desde y hacia el Alto Perú. Su primera etapa fue construida por los conquistadores hispanos. Le siguieron los misioneros.Luego, estos caminos y postas fueron testigos del paso de los ejércitos patriotas de Belgrano, San Martín, Balcarce y Rondeau. Estas huellas testimonian el tránsito de hombres que marcharon a la tragedia, como Quiroga en su viaje a Barranca Yaco y Lavalle quien pasó por allí antes de morir en el norte.







