25 Septiembre 2005 Seguir en 
"Hasta no hace mucho tiempo, los problemas que sufría la actividad azucarera eran realmente graves. Hoy, la potencialidad que demostró Tucumán, y lo sigue haciendo, culminará con una producción récord de casi 1,3 millón de toneladas. Esto significa que en la provincia se producen 10.000 kilos por hectárea, un valor que lo pone en perfecta competitividad con el mundo". La evaluación es de Jorge Víctor Chehín, autor del libro "Mito y realidad de las industrias derivadas de la caña de azúcar".
Ingeniero químico, director del Instituto Azucarero de la UNT, docente e investigador de la casa de altos estudios, Chehín está seguro que se debe publicitar más las bondades que tiene el azúcar en su uso cotidiano con el fin de mejorar los niveles de consumo interno del producto. "Es un producto orgánico, puro de altísima calidad, pero al que le falta que la gente tome conciencia de sus bondades", sugirió. El investigador contratado por la OEA afirmó que las madres no se animan a darle a sus bebés mamaderas con edulcorantes. "No saben de qué ingredientes está producido, pero todo es distinto con el azúcar por su alto valor energético y calorífico y de muy buena digestibilidad".
Desde el punto de vista industrial, Chehín señala que es muy importante el desarrollo tecnológico. Y que el producto tenga un precio razonable. ¿Qué es lo que se debe hacer para lograr ese objetivo", se le consultó. "Debe identificarse los azúcares del mercado interno por su calidad y buscar mecanismos que unifiquen ese mercado. No puede ser que cada uno venda como puede. Así, los más poderosos tienen retenido el azúcar en detrimento de los pequeños y medianos productores", observó.
¿Puede seguir creciendo la producción?, se le preguntó. "Creo que se debe procurar una mejora de la capacidad tecnológica del campo para reducir el número de hectáreas. El rendimiento puede crecer. Hay que ordenar al mercado para que haya un solo operador que obligue, mediante una ley, a que todos exporten y, así, evitar que vaya azúcar al mercado que compita con la gente que exporta", dijo.
Ingeniero químico, director del Instituto Azucarero de la UNT, docente e investigador de la casa de altos estudios, Chehín está seguro que se debe publicitar más las bondades que tiene el azúcar en su uso cotidiano con el fin de mejorar los niveles de consumo interno del producto. "Es un producto orgánico, puro de altísima calidad, pero al que le falta que la gente tome conciencia de sus bondades", sugirió. El investigador contratado por la OEA afirmó que las madres no se animan a darle a sus bebés mamaderas con edulcorantes. "No saben de qué ingredientes está producido, pero todo es distinto con el azúcar por su alto valor energético y calorífico y de muy buena digestibilidad".
Desde el punto de vista industrial, Chehín señala que es muy importante el desarrollo tecnológico. Y que el producto tenga un precio razonable. ¿Qué es lo que se debe hacer para lograr ese objetivo", se le consultó. "Debe identificarse los azúcares del mercado interno por su calidad y buscar mecanismos que unifiquen ese mercado. No puede ser que cada uno venda como puede. Así, los más poderosos tienen retenido el azúcar en detrimento de los pequeños y medianos productores", observó.
¿Puede seguir creciendo la producción?, se le preguntó. "Creo que se debe procurar una mejora de la capacidad tecnológica del campo para reducir el número de hectáreas. El rendimiento puede crecer. Hay que ordenar al mercado para que haya un solo operador que obligue, mediante una ley, a que todos exporten y, así, evitar que vaya azúcar al mercado que compita con la gente que exporta", dijo.







