25 Septiembre 2005 Seguir en 
El mercado inmobiliario rural de Tucumán está en pleno proceso de reacomodamiento, producto de las situaciones disímiles que atraviesa cada una de las actividades. Así, mientras actividades que en otro momento convocaron todas las preferencias de los nuevos inversores agropecuarios, como por ejemplo la citricultura, hoy se encuentran en una etapa de achicamiento que de a poco impacta en el área cultivada. De esta forma, se configura un nuevo escenario en el sector productivo tucumano para 2006, con actividades en franca expansión, como el arándano y, en menor medida, la soja y la caña, contra otras cuyos ajustes responden a demandas de mercado.
“Hay mucha oferta de fincas con limones para la venta, pero no se concretan tantas operaciones, más que nada por los precios que piden por estas tierras”, explicó a LA GACETA el agente inmobiliario Manuel Azar, de City Propiedades. En general, los campos que se promocionan para la venta son aquellos que producen fruta que no se destina para la exportación. El problema, en muchos casos, es que se reclaman precios similares a los de fines de 2003, cuando no se había desatado la actual crisis por sobreproducción en el citrus. “Algunos piden U$S 5.000 dólares la hectárea implantada con limones, lo cual no se condice con la realidad del mercado inmobiliario”, remarcó Azar.
En el segmento que produce caña de azúcar la situación es distinta. En esta actividad se observa un proceso de crecimiento del área cultivada, apuntalado por una situación favorable en el sector en las últimas tres campañas. Otro factor que coadyuva a que muchos vuelquen sus preferencias por la caña son los excelentes resultados que están mostrando las nuevas variedades en uso, que mejoran notablemente los rendimientos del cultivo.
Los inmobiliarios coinciden en que la demanda de campos para soja es sostenida, pese a que las perspectivas en este cultivo no son tan favorables como un par de años atrás. Las fincas para la oleaginosa siguen con cotizaciones que oscilan entre U$S 500 y U$S 2.500 la hectárea, según la zona en que se encuentren.
“Un fenómeno nuevo es el resurgimiento de los pedidos de campos para ganadería, cosa que no sucedía años atrás”, comentó Azar. En general, estos emprendimientos se desarrollan en tierras marginales que suelen ser aptas para granos, como las del este de la provincia. Los tucumanos ganaderos también avanzan sobre terrenos ubicados al sur de Salta y norte de Santiago del Estero. “En estos casos, hablamos de campos que se venden a entre U$S 70 y U$S 140 la hectárea con monte”, indicó Azar. Justamente, desmontar un campo puede costarle a un inversionista entre U$S 300 y U$S 400 la hectárea.
Pero sin dudas el sector que más atención concita en Tucumán desde hace varios años es el del arándano. Precisamente, hacia esta actividad se destinan campos de áreas diversas, principalmente de la horticultura tradicional, del tabaco y ahora del citrus. Según los operadores inmobiliarios, en general se buscan terrenos en zonas no heladoras, como el pedemonte tucumano. “Tenemos muchos pedidos de tierras para arándanos, por terrenos de hasta 50 hectáreas. Mientras un campo virgen apto para citrus se puede vender a unos U$S 2.000 la hectárea, uno similar para arándano puede cotizar a U$S 7.000 la hectárea”, graficó Azar.
Quienes se ocupan de la compra-venta y de arriendos de tierras para cultivos aseguran que el mercado está muy activo, con mucha oferta y demanda, aun cuando se sabe que en Tucumán no quedan prácticamente áreas para cultivos que no estén ya ocupadas.
“Hay mucha oferta de fincas con limones para la venta, pero no se concretan tantas operaciones, más que nada por los precios que piden por estas tierras”, explicó a LA GACETA el agente inmobiliario Manuel Azar, de City Propiedades. En general, los campos que se promocionan para la venta son aquellos que producen fruta que no se destina para la exportación. El problema, en muchos casos, es que se reclaman precios similares a los de fines de 2003, cuando no se había desatado la actual crisis por sobreproducción en el citrus. “Algunos piden U$S 5.000 dólares la hectárea implantada con limones, lo cual no se condice con la realidad del mercado inmobiliario”, remarcó Azar.
En el segmento que produce caña de azúcar la situación es distinta. En esta actividad se observa un proceso de crecimiento del área cultivada, apuntalado por una situación favorable en el sector en las últimas tres campañas. Otro factor que coadyuva a que muchos vuelquen sus preferencias por la caña son los excelentes resultados que están mostrando las nuevas variedades en uso, que mejoran notablemente los rendimientos del cultivo.
Los inmobiliarios coinciden en que la demanda de campos para soja es sostenida, pese a que las perspectivas en este cultivo no son tan favorables como un par de años atrás. Las fincas para la oleaginosa siguen con cotizaciones que oscilan entre U$S 500 y U$S 2.500 la hectárea, según la zona en que se encuentren.
“Un fenómeno nuevo es el resurgimiento de los pedidos de campos para ganadería, cosa que no sucedía años atrás”, comentó Azar. En general, estos emprendimientos se desarrollan en tierras marginales que suelen ser aptas para granos, como las del este de la provincia. Los tucumanos ganaderos también avanzan sobre terrenos ubicados al sur de Salta y norte de Santiago del Estero. “En estos casos, hablamos de campos que se venden a entre U$S 70 y U$S 140 la hectárea con monte”, indicó Azar. Justamente, desmontar un campo puede costarle a un inversionista entre U$S 300 y U$S 400 la hectárea.
Pero sin dudas el sector que más atención concita en Tucumán desde hace varios años es el del arándano. Precisamente, hacia esta actividad se destinan campos de áreas diversas, principalmente de la horticultura tradicional, del tabaco y ahora del citrus. Según los operadores inmobiliarios, en general se buscan terrenos en zonas no heladoras, como el pedemonte tucumano. “Tenemos muchos pedidos de tierras para arándanos, por terrenos de hasta 50 hectáreas. Mientras un campo virgen apto para citrus se puede vender a unos U$S 2.000 la hectárea, uno similar para arándano puede cotizar a U$S 7.000 la hectárea”, graficó Azar.
Quienes se ocupan de la compra-venta y de arriendos de tierras para cultivos aseguran que el mercado está muy activo, con mucha oferta y demanda, aun cuando se sabe que en Tucumán no quedan prácticamente áreas para cultivos que no estén ya ocupadas.
| 7.000 ![]() | 2.000 | 140 |
| U$S LA HECTAREA es el precio que se paga por la tierra virgen apta para el desarrollo del arándano. ![]() | U$S LA HECTAREA es lo que cotiza un lote limpio que sirve para implantar árboles con limones. | U$S LA HECTAREA es el máximo precio que se paga por un campo para ganadería, en la zona marginal del este. |








