Se consolidan algunas tendencias
El panorama agropecuario de la provincia para 2006 muestra la consolidación de algunas tendencias que ya se venían vislumbrando en temporadas anteriores, pero también presenta nuevas realidades. Como viene ocurriendo en los últimos años, el arándano se posiciona cada vez mejor en Tucumán, con un crecimiento sostenido de la superficie con este cultivo que se exporta. También se mantiene la preferencia de los inversores por la soja, la oleaginosa que, desde la salida de la Convertibilidad, a principios de 2002, se convirtió en el basamento del superávit fiscal del país. Y finalmente está la caña de azúcar, sector que convoca a productores desalentados por los malos momentos que atraviesan otros cultivos. Este sector genera un movimiento económico en la provincia que podría superar los $ 1.000 millones anuales, cifra similar a la que produce el citrus.
Precisamente, la actividad que produce limones en la provincia afronta cambios. Golpeada por una superproducción que afectó con dureza a los productores que no exportan, la citricultura inició lentamente un proceso de ajuste, que consiste, al menos en esta etapa, en la transformación de algunas quintas con limoneros en terrenos aptos para otros cultivos, fundamentalmente el arándano. Para el desarrollo de esta última fruta también se sacrifican lotes con tabaco y de la horticultura tradicional. Según los operadores inmobiliarios, el mercado de compra-venta y de arriendos de lotes rurales está muy activo. En general, coinciden en que se ofrecen muchos terrenos con limón, aunque a precios a menudo demasiado elevados, y que hay muchos pedidos de campos para arándanos, que llegan a venderse hasta en U$S 7.000 la hectárea limpia.
Una novedad es el resurgimiento del interés por la ganadería, actividad que se lleva a cabo en tierras marginales del este de Tucumán y en los límites de las provincias vecinas.
El economista Raúl García opina que algunos cultivos desplazan a otros que se venían desarrollando desde mucho tiempo atrás por la lógica del costo y del beneficio. Reveló que el actual escenario impone a producciones que miran a los mercados internos, y desplazan a aquellos que resultaban favorecidos en esquemas de economías cerradas, como en décadas anteriores.
Los citricultores están convencidos de que la situación de su sector es coyuntural y que se normalizará con la apertura de nuevos mercados para el limón. Los sojeros, en tanto, vislumbran un 2006 con precios aceptables, mientras que los cañeros prefieren ser más cautos sobre sus posibilidades futuras.







