Es vital controlar el gasto público

Por Alejandro Mayoral. Ex subsecretario de Relaciones Economicas Internacionales.
Las condiciones para captar nuevos capitales.

24 Septiembre 2005
El mantenimiento del control del gasto público resulta vital, al igual que la necesidad de que las erogaciones del Estado nacional no sigan creciendo al nivel de los últimos tiempos, algo que es factible de concretar.
También se deben mantener las condiciones para que se desarrolle la inversión en el país y las posibilidades de rentabilidad para los distintos sectores, principalmente los exportadores y aquellos que trabajan para la sustitución de importaciones.
De sostenerse una política de crecimiento del crédito y del tipo de cambio que sea razonable, el aumento en las exportaciones puede seguir, y esto es sobre lo que se debe poner el mayor énfasis.
Lo que debe hacer la Argentina, de cara a 2006, es consolidar las posibilidades de exportar sus productos, y especialmente en aquellos ámbitos a los que se incorporan los salarios más altos.
La capacidad potencial de crecimiento del país rondaría en el 2006 un nivel del 5%, un monto que podría ser superado. Esta performance resulta bastante buena si se tienen en cuenta los niveles de crecimiento económico alcanzado en los últimos años.
La inflación para este año ascenderá al 10%, y es probable que en 2006, se registre un descenso en el nivel del costo de vida. Así, el año que viene la inflación podría ser inferior y cerrar en el 9%. Si bien la inflación está más alta que el promedio internacional, se encuentra en niveles que no justifican alarmas significativas por el momento.
Si las cuentas fiscales se mantienen bajo control y hay una merma del ritmo de crecimiento en el gasto público en el 2006, la inflación no tendría porque ser superior a la que se registre en el presente año.
Argentina enfrenta en estos momentos una situación que no se daba en muchísimo tiempo: mantiene superávit en el área fiscal y en cuenta corriente. El hecho de haber obtenido estos resultados pone al país muy lejos de una zona de peligro de aquellas causas que generaron las tradicionales crisis de la Argentina, dado esto por la bancarrota en la que caía el Estado o los problemas provenientes del sector externo.
Con un crecimiento esperado del 5% y sin un deterioro en los precios internacionales que afecten al país, la economía local no cuenta con amenazas significativas a la vista. (DyN)

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