24 Septiembre 2005 Seguir en 
En la Argentina hay unas 100 monedas, de distinto valor, por habitante, según un informe difundido este mes por el Banco Central. Sin embargo, en los comercios y en los bancos, a menudo, no saben cómo hacer para dar vuelto a los clientes. Y este problema no es exclusivo de Tucumán, sino de todo el país.
En los supermercados ya sienten los efectos del faltante del dinero metálico. Pablo Boquete, gerente de un súper de cadena local, confirmó ayer a LA GACETA que, desde hace tres meses, hay problemas con las monedas de $ 0,05 y de $ 0,10.
El directivo contó que el súper pide cambio en los distribuidores de golosinas, en las empresas de colectivos y en los bancos, donde le sugirieron que armen stocks de monedas de $ 0,25 porque es posible que falten.
"La gente piensa que se especula con el vuelto, pero tenemos que darle golosinas porque no hay monedas", dijo Boquete. Sin embargo, voceros del Central consultados por nuestro diario sostienen que el envío de cambio a los bancos de cada provincia es regular.
Aseguran que las remesas son suficientes y atribuyen el problema a una cuestión cultural. "La gente no les da valor a las monedas. Las dejan en la casa, en floreros o en cajones. A los hombres, por ejemplo, les molestan las monedas; muy pocos tienen billeteras con monedero", explicó una fuente del BCRA.
A su vez, el tesorero de la delegación local del Banco Nación, Diego Cheverría, dijo que la falta de cambio no se produce porque el Central no lo proporcione, sino por fallas en el retorno. "El usuario pide cambio, pero no lo trae", afirmó.
Las más requeridas
En distintos lugares adonde nuestro diario indagó sobre esta problemática afirman que las monedas de $ 0,10 son las que más escasean. Sin embargo, el informe del Central refiere que circulan casi 40 para cada habitante.
"El BCRA formalizó un contrato con la Casa de la Moneda por 76 millones de monedas de $ 0,05, que están en proceso de colocación por medio de los bancos. Y otros 214 millones de monedas de $ 0,10 ingresarán en los próximos 15 días", agrega el informe que el Central difundió hace dos semanas.
En un supermercado céntrico remarcaron que el el faltante de sencillo se acentuó junto al aumento del precio del cospel (de $ 0,80 a $ 1). "El cliente, además, es muy poco solidario.
Aprovecha la compra para conseguir cambio", dijo Marcos Ruiz, encargado de las cajas.Los choferes de colectivos que realizan viajes interurbanos, en cambio, no sienten la falta de sencillo. "Ahora tengo pocas monedas, pero se está manejando bien el cambio", explicó Hugo Lazarte, chofer de la línea 100.
Admitió, no obstante, que a veces cuesta conseguir monedas de $ 0,10. "El pasajero ya sabe que debe traer dinero ?chico? ", dijo, por su parte, Roque Nieto, colectivero de la línea 102.
Otros comerciantes y particulares dijeron que muchas personas también ahorran monedas de $ 1 en alcancías o en frascos.
En los supermercados ya sienten los efectos del faltante del dinero metálico. Pablo Boquete, gerente de un súper de cadena local, confirmó ayer a LA GACETA que, desde hace tres meses, hay problemas con las monedas de $ 0,05 y de $ 0,10.
El directivo contó que el súper pide cambio en los distribuidores de golosinas, en las empresas de colectivos y en los bancos, donde le sugirieron que armen stocks de monedas de $ 0,25 porque es posible que falten.
"La gente piensa que se especula con el vuelto, pero tenemos que darle golosinas porque no hay monedas", dijo Boquete. Sin embargo, voceros del Central consultados por nuestro diario sostienen que el envío de cambio a los bancos de cada provincia es regular.
Aseguran que las remesas son suficientes y atribuyen el problema a una cuestión cultural. "La gente no les da valor a las monedas. Las dejan en la casa, en floreros o en cajones. A los hombres, por ejemplo, les molestan las monedas; muy pocos tienen billeteras con monedero", explicó una fuente del BCRA.
A su vez, el tesorero de la delegación local del Banco Nación, Diego Cheverría, dijo que la falta de cambio no se produce porque el Central no lo proporcione, sino por fallas en el retorno. "El usuario pide cambio, pero no lo trae", afirmó.
Las más requeridas
En distintos lugares adonde nuestro diario indagó sobre esta problemática afirman que las monedas de $ 0,10 son las que más escasean. Sin embargo, el informe del Central refiere que circulan casi 40 para cada habitante.
"El BCRA formalizó un contrato con la Casa de la Moneda por 76 millones de monedas de $ 0,05, que están en proceso de colocación por medio de los bancos. Y otros 214 millones de monedas de $ 0,10 ingresarán en los próximos 15 días", agrega el informe que el Central difundió hace dos semanas.
En un supermercado céntrico remarcaron que el el faltante de sencillo se acentuó junto al aumento del precio del cospel (de $ 0,80 a $ 1). "El cliente, además, es muy poco solidario.
Aprovecha la compra para conseguir cambio", dijo Marcos Ruiz, encargado de las cajas.Los choferes de colectivos que realizan viajes interurbanos, en cambio, no sienten la falta de sencillo. "Ahora tengo pocas monedas, pero se está manejando bien el cambio", explicó Hugo Lazarte, chofer de la línea 100.
Admitió, no obstante, que a veces cuesta conseguir monedas de $ 0,10. "El pasajero ya sabe que debe traer dinero ?chico? ", dijo, por su parte, Roque Nieto, colectivero de la línea 102.
Otros comerciantes y particulares dijeron que muchas personas también ahorran monedas de $ 1 en alcancías o en frascos.
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