24 Septiembre 2005 Seguir en 
En junio pasado, en el Museo Timoteo Navarro pudo realizar una de sus últimas exposiciones en el país. Y falleció a pocos de que se inaugure otra en Buenos Aires. Annemarie Heinrich murió el jueves y sus restos fueron sepultados ayer, en el Cementerio Alemán, luego de que fueran cremados en el de La Chacarita.
Hacía unos siete años que la artista -nacida el 9 de enero de 1912- utilizaba una silla de ruedas, pero mantuvo la lucidez hasta pocos días antes de su muerte, ocurrida apenas concluido el Día del Fotógrafo. Heinrich, radicada en la Argentina desde 1926 y testigo durante más de medio siglo de la vida cultural del país, retrató con su mirada única a diversas figuras tales como Eva Duarte, Jorge Luis Borges, la cantante Marlene Dietrich, los poetas Rafael Alberti y Pablo Neruda, y los músicos Aníbal Troilo y Astor Piazzolla, entre otros. Gran parte de sus obras dio luz a las estrellas argentinas, muchas de las cuales pasaron por su estudio, con las propias escenografías, según le contó a LA GACETA su hija, Alicia Sanguinetti, en oportunidad de la muestra que hizo en esta provincia.
En 1930 abrió su estudio en Buenos Aires y empezó a hacer notas sociales. Ya en 1933 comenzó su carrera como retratista de grandes figuras del Teatro Colón y durante más de cuatro décadas ilustró las tapas de revistas gráficas como Antena y Radiolandia. Las imágenes creadas por Heinrich son parte de la memoria colectiva argentina. En 1939, por ejemplo, hizo las primeras fotografías de la entonces desconocida Eva Duarte, en ese momento una actriz de veinte años. "La primera vez que la retraté fue para la revista Sintonía. Me pidieron que le hiciera ?buenas fotos y un poco sexy, si es posible? algo que no pude hacer porque Eva no era sexy. Era una piba del interior, muy modesta y simple", recordó alguna vez. Además del retrato, Heinrich desarrolló durante toda su carrera el arte del desnudo, y también del paisaje. En 1991 se desató un pequeño escándalo cuando mostró, en la vidriera de su estudio de Callao y Las Heras, un retrato desnudo de la actriz Niní Gambier, hecho en1944. Sus hijos Alicia y Ricardo Sanguinetti, también fotógrafos, difundieron un comunicado sobre la muerte de su madre: "con la llegada de la primavera, ella decidió partir. Aún así, es capaz de habitarnos con sus imágenes, aquellas que fueron surgiendo como resultado de una estricta conjunción de vida, ética y arte, base de su concepción estética, donde el compromiso asumido fue lo humano en toda su dimensión", dice el escrito.
Hacía unos siete años que la artista -nacida el 9 de enero de 1912- utilizaba una silla de ruedas, pero mantuvo la lucidez hasta pocos días antes de su muerte, ocurrida apenas concluido el Día del Fotógrafo. Heinrich, radicada en la Argentina desde 1926 y testigo durante más de medio siglo de la vida cultural del país, retrató con su mirada única a diversas figuras tales como Eva Duarte, Jorge Luis Borges, la cantante Marlene Dietrich, los poetas Rafael Alberti y Pablo Neruda, y los músicos Aníbal Troilo y Astor Piazzolla, entre otros. Gran parte de sus obras dio luz a las estrellas argentinas, muchas de las cuales pasaron por su estudio, con las propias escenografías, según le contó a LA GACETA su hija, Alicia Sanguinetti, en oportunidad de la muestra que hizo en esta provincia.
En 1930 abrió su estudio en Buenos Aires y empezó a hacer notas sociales. Ya en 1933 comenzó su carrera como retratista de grandes figuras del Teatro Colón y durante más de cuatro décadas ilustró las tapas de revistas gráficas como Antena y Radiolandia. Las imágenes creadas por Heinrich son parte de la memoria colectiva argentina. En 1939, por ejemplo, hizo las primeras fotografías de la entonces desconocida Eva Duarte, en ese momento una actriz de veinte años. "La primera vez que la retraté fue para la revista Sintonía. Me pidieron que le hiciera ?buenas fotos y un poco sexy, si es posible? algo que no pude hacer porque Eva no era sexy. Era una piba del interior, muy modesta y simple", recordó alguna vez. Además del retrato, Heinrich desarrolló durante toda su carrera el arte del desnudo, y también del paisaje. En 1991 se desató un pequeño escándalo cuando mostró, en la vidriera de su estudio de Callao y Las Heras, un retrato desnudo de la actriz Niní Gambier, hecho en1944. Sus hijos Alicia y Ricardo Sanguinetti, también fotógrafos, difundieron un comunicado sobre la muerte de su madre: "con la llegada de la primavera, ella decidió partir. Aún así, es capaz de habitarnos con sus imágenes, aquellas que fueron surgiendo como resultado de una estricta conjunción de vida, ética y arte, base de su concepción estética, donde el compromiso asumido fue lo humano en toda su dimensión", dice el escrito.
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