La "necromanía" nacional

(De "La profanación. El robo de las manos de Perón", por Juan Carlos Iglesias y Claudio Negrete, Sudamericana, Buenos Aires).

28 Julio 2002
"La enfermedad social practicada por muchos argentinos y comprobada a lo largo de la historia podríamos llamarla necromanía, es decir, la manía por los muertos que lleva a la locura de profanar cadáveres en forma permanente. Además se practica la necrodulia, que es el culto por los muertos, a la que se debería agregar necrolatría, que es el culto exagerado a la memoria de los muertos...(...)...
El cuerpo de Juan Perón no iba a escapar a esta serie de manipulaciones y violaciones de cadáveres...(...)... Muchos años después, en algún día de junio de 1987, ese estigma se actualizó gracias a los profanadores que entraron a la tumba de Perón y seccionaron sus extremidades con prolijidad. Los brazos quedaron mutilados al nivel de las mangas de su uniforme militar. Se habían robado las manos de un ex presidente, símbolo de toda una época de la Argentina...(...)...
La profanación de la bóveda y el robo de las manos de Perón conmocionaron a la sociedad argentina...(...)... Fue una operación política de alto nivel. Faltaban algo más de dos meses para las cruciales elecciones de gobernadores, y el país estaba inmerso en un clima polarizado entre el gobierno radical, cada día más débil, y un peronismo que renacía, dispuesto a recuperar su lugar. Los comicios cambiaron la relación de poder en el país y fueron la antesala de un profundo cambio que se consumaría en la década siguiente. La derrota electoral del gobierno presidido por Raúl Alfonsín sepultó su proyecto de reforma constitucional. El peronismo regresó y poco tiempo después nacería su propia contrarrevolución: el menemismo, que cumpliría con éxito el proyecto alfonsinista de quedarse en la presidencia por una década.
Desde que se conoció la profanación, todos creyeron encontrar la primera parte de la verdad en el agujero del Blindex de seguridad que protegía el cajón del viejo general. Se dijo que por ahí los violadores habían logrado penetrar al interior del féretro para cortar las manos y sacarlas de su oscuro letargo. Fue otra de las decenas de pistas falsas y dudas sembradas a propósito. ¿Qué seguridad hubo en la bóveda de Perón durante los diez años previos a su violación? Ninguna. Los profanadores entraron a la bóveda utilizando una copia del juego de llaves que abría el Blindex para realizar un operativo que duró varios días.
Aquel hombre que manejó el poder a su antojo por décadas quedó mutilado y dio lugar a uno de los más grandes y extraños misterios de los últimos tiempos. Una trama que es mezcla de policial negro con prácticas esotéricas, fortunas escondidas, donde aparecen políticos de todos los orígenes, operadores de los gobiernos de turno, policías, militares y personajes marginales de la sociedad. Una triste secuencia de hechos que reconstruimos en este libro y que describe a los argentinos en su propio masoquismo histórico: utilizar a los muertos como macabros trofeos en las disputas terrenas".

Tamaño texto
Comentarios