22 Septiembre 2005 Seguir en 
Alrededor de 370.000 habitantes del aglomerado del Gran Tucumán-Tafí Viejo no pueden reunir, por mes, $ 100,75 per cápita para salir del nivel de pobreza.
El dato surge de un informe preliminar, elaborado por la Dirección Provincial de Estadística, sobre el comportamiento de la pobreza y de la indigencia en Tucumán durante el primer semestre del año.
La pobreza alcanza el 48,2% sobre una población de 769.000 habitantes del aglomerado urbano. El informe oficial señala que, al compararlo con el primer semestre de 2004 (fue del 56,2%), la pobreza descendió ocho puntos.
Según los cálculos del Gobierno, esta reducción implica que unas 61.600 personas dejaron de ser pobres respecto del año anterior. A su vez, en el segundo semestre de 2004, la pobreza alcanzó al 52,4% de la población del aglomerado tucumano.
El informe es un anticipo, al que accedió LA GACETA, de la Incidencia de la Pobreza y de la Indigencia durante el primer semestre de 2005, cuyos detalles del total de los aglomerados urbanos del país serán difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Efecto de los salarios
Del total de pobres existentes en el aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo, el 20,5% de esa franja de la población (casi 76.000 habitantes) es indigente.
Según el informe preliminar, las variaciones que se observaron en los indicadores de pobreza e indigencia responden a los efectos que produjeron -en los sectores de escasos recursos- los incrementos de salarios otorgados por los sectores público y privado.
El diagnóstico aclara, además, que los aumentos en los Indices de Precios al Consumidor ponen ante una extrema vulnerabilidad más a los indigentes que a los pobres.
La Dirección de Estadística calculó que el límite para que una familia tipo (cuatro miembros) del aglomerado provincial no caiga en los niveles de indigencia llega a $ 217,62.
Esa cifra es el costo de la canasta básica alimentaria al primer semestre del año, que contiene sólo los requerimientos calóricos que necesita el grupo familiar.
En cuanto a la canasta básica total (además de los alimentos, incorpora los servicios para la subsistencia familiar) fue calculada en $ 672,45.
Tanto el Indec como las direcciones de Estadísticas provinciales están coordinando acciones para mejorar los resultados de las estimaciones socioeconómicas.
En ese sentido, trascendió que se prevé, para 2006, un conteo poblacional (no un censo) que registre las migraciones que se produjeron en la Argentina tras la crisis económica de 2001.
Reformas estructurales
Punto de Vista. Por Jose Bercoff<$b>, economista.
Más allá de que sea alentador el descenso de los índices de pobreza, era de esperar que ello suceda por el crecimiento de entre el 8% y el 10% que tuvo la actividad económica en los últimos años.
Es apresurado afirmar que hay menos pobres que el año anterior. En la medida que la inflación sea del 10% o el 12% anual, uno debería esperar que los indicadores de pobreza y de indigencia no baje en la medida de los deseos del Gobierno.
Sobre todo porque la inflación es el peor impuesto (a la tenencia de dinero) que tiene un país. Y afecta con más fuerza a los sectores de menores recursos (jubilados, asalariados y beneficiarios de planes sociales, entre otros).
Para 2006, podría esperarse que no haya bajas sustanciales en estos niveles escandalosos de pobreza. Es probable que los registros se mantengan.
Para revertir estos indicadores, el Estado debería aplicar políticas económicas serias que no espanten las inversiones de riesgo como se hacen en el país durante los últimos tiempos.
Debe existir una reforma tributaria coherente con un país que quiere seguir creciendo y que busca incentivar las inversiones.
Que no hay altos impuestos laborales que lleven a las empresas a tomar en negro y no blanquear el personal. Sin reformas estructurales se mantendrá la histórica tendencia de índices de pobreza e indigencia crecientes.
El dato surge de un informe preliminar, elaborado por la Dirección Provincial de Estadística, sobre el comportamiento de la pobreza y de la indigencia en Tucumán durante el primer semestre del año.
La pobreza alcanza el 48,2% sobre una población de 769.000 habitantes del aglomerado urbano. El informe oficial señala que, al compararlo con el primer semestre de 2004 (fue del 56,2%), la pobreza descendió ocho puntos.
Según los cálculos del Gobierno, esta reducción implica que unas 61.600 personas dejaron de ser pobres respecto del año anterior. A su vez, en el segundo semestre de 2004, la pobreza alcanzó al 52,4% de la población del aglomerado tucumano.
El informe es un anticipo, al que accedió LA GACETA, de la Incidencia de la Pobreza y de la Indigencia durante el primer semestre de 2005, cuyos detalles del total de los aglomerados urbanos del país serán difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Efecto de los salarios
Del total de pobres existentes en el aglomerado Gran Tucumán-Tafí Viejo, el 20,5% de esa franja de la población (casi 76.000 habitantes) es indigente.
Según el informe preliminar, las variaciones que se observaron en los indicadores de pobreza e indigencia responden a los efectos que produjeron -en los sectores de escasos recursos- los incrementos de salarios otorgados por los sectores público y privado.
El diagnóstico aclara, además, que los aumentos en los Indices de Precios al Consumidor ponen ante una extrema vulnerabilidad más a los indigentes que a los pobres.
La Dirección de Estadística calculó que el límite para que una familia tipo (cuatro miembros) del aglomerado provincial no caiga en los niveles de indigencia llega a $ 217,62.
Esa cifra es el costo de la canasta básica alimentaria al primer semestre del año, que contiene sólo los requerimientos calóricos que necesita el grupo familiar.
En cuanto a la canasta básica total (además de los alimentos, incorpora los servicios para la subsistencia familiar) fue calculada en $ 672,45.
Tanto el Indec como las direcciones de Estadísticas provinciales están coordinando acciones para mejorar los resultados de las estimaciones socioeconómicas.
En ese sentido, trascendió que se prevé, para 2006, un conteo poblacional (no un censo) que registre las migraciones que se produjeron en la Argentina tras la crisis económica de 2001.
Punto de Vista. Por Jose Bercoff<$b>, economista.
Más allá de que sea alentador el descenso de los índices de pobreza, era de esperar que ello suceda por el crecimiento de entre el 8% y el 10% que tuvo la actividad económica en los últimos años.
Es apresurado afirmar que hay menos pobres que el año anterior. En la medida que la inflación sea del 10% o el 12% anual, uno debería esperar que los indicadores de pobreza y de indigencia no baje en la medida de los deseos del Gobierno.
Sobre todo porque la inflación es el peor impuesto (a la tenencia de dinero) que tiene un país. Y afecta con más fuerza a los sectores de menores recursos (jubilados, asalariados y beneficiarios de planes sociales, entre otros).
Para 2006, podría esperarse que no haya bajas sustanciales en estos niveles escandalosos de pobreza. Es probable que los registros se mantengan.
Para revertir estos indicadores, el Estado debería aplicar políticas económicas serias que no espanten las inversiones de riesgo como se hacen en el país durante los últimos tiempos.
Debe existir una reforma tributaria coherente con un país que quiere seguir creciendo y que busca incentivar las inversiones.
Que no hay altos impuestos laborales que lleven a las empresas a tomar en negro y no blanquear el personal. Sin reformas estructurales se mantendrá la histórica tendencia de índices de pobreza e indigencia crecientes.
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