21 Septiembre 2005 Seguir en 
La reorganización del Banco Empresario -defendida a capa y espada por algunos y objetada con vehemencia por otros- está llevando demasiado tiempo. Y el riesgo es que los plazos continúen dilatándose, al menos si se tiene que repetir todo lo actuado desde la elección del grupo Garretón -en diciembre pasado- hasta que se anunció que el Banco Central no había aceptado esta oferta. Pese a este cúmulo de indefiniciones, entre las que se mezclan denuncias de irregularidades en el manejo del patrimonio de la entidad, el Banco Empresario sigue operativo, pero evidentemente con una demanda del aporte de capital que se busca. Y en el medio están los hombres de negocios que necesitan de este banco -una marca registrada-, cuya política crediticia siempre fue claramente diferenciada del resto de las entidades que operan en Tucumán.
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