Grandes y chicos festejaron las ocurrencias de Calliera

"Mis tiras intentan generar una sonrisa, y, además, transmitir algo", dijo. El humorista disertó en el stand de LA GACETA.

18 Septiembre 2005
Una verdadera multitud invadió ayer el predio de la sociedad rural durante el octavo día de la Expo 2005. Y uno de los atractivos principales fue la charla que dio el humorista gráfico Alberto Calliera, que publica sus tiras en LA GACETA, en el stand de nuestro diario. El cómico afirmó que su oficio se basa en resaltar los defectos que cometen quienes rigen la vida de los tucumanos.
Apenas ingresó al local, Calliera fue rodeado por una gran cantidad de niños que lo esperaban ansiosos. Sus padres y varios jóvenes que también se habían acercado al stand se reunieron alrededor de él para escuchar sus palabras.
"Yo no soy hincha de ningún equipo de fútbol. Tampoco milito en ningún partido político, porque soy humorista. Y mi tarea es husmear, mirar por los rincones para encontrar los errores que cometen no sólo los políticos, sino todos los tucumanos, y poder mostrarlos", explicó Calliera.
Entre broma y broma, el guionista afirmó que una de las tareas más difíciles que le toca cumplir es escribir y darle forma a aquello que quiere transmitir en sus chistes. Porque, según dijo, tiene que hacer que cosas muy serias se conviertan en relatos cómicos. "Quienes tenemos la posibilidad de expresar lo que pensamos por medio de un diario, somos unos privilegiados; pero también tenemos una gran responsabilidad, porque influimos en la manera de pensar de la gente", aseguró.
Calliera agregó que escribe constantemente y que, en vez de leer el diario, lo "estudia", porque allí encuentra el material para su trabajo. "Lo que yo hago es diferente al chiste, porque el chiste sólo busca la carcajada; en cambio, mis tiras intentan generar una sonrisa y, además, transmitir algo", aseguró el humorista. Contó que se inició en el humor gráfico en 1981, en el diario "La Tarde", un vespertino que pertenecía a LA GACETA. "Me gustan los chistes de Calliera, porque transmiten conceptos, no son un simple humor vacío", afirmó Hugo Maza, un joven que participó de la charla. Lucas Carrizo, un niño de 10 años, sostuvo que lee a Calliera todos los días.

Espejos
Quienes más lo disfrutaron fueron los chicos. El stand de la Secretaría de Cultura de la Provincia y de la AFIP propone un espacio en el que niños y adolescentes puedan pensar la cultura como un término que engloba todos los aspectos de la vida diaria -hasta el pago de los impuestos, según explicó María Blanca Nuri, la directora de la cartera cultural-.