27 Julio 2002 Seguir en 
En el centro de nuestra ciudad abundan los locales comerciales cerrados, que se han convertido con el tiempo en auténticos focos de inmundicia. Hablamos de la parte exterior, taponada por carteles y por suciedad, y también de la interior, donde la falta de limpieza hace que prolifere todo tipo de alimañas, desde roedores para abajo, lo que afecta a todo el vecindario.
Entendemos que existen ordenanzas que establecen claramente las obligaciones que cada propietario tiene respecto de su inmueble. La principal de ellas es mantenerlo en un estado razonable de higiene, tanto si está edificado como si se trata de un baldío. No puede admitirse, entonces, que cuando una persona desalquila y cierra su local, entienda suspendidos sus deberes en el rubro que nos ocupa.
Estas situaciones afectan, obviamente, la salubridad pública, ya suficientemente problematizada como para que todavía se le carguen tales agregados. Nos parece que la autoridad municipal debe terminar con la actitud pasiva que mantiene en el asunto, y constreñir a los propietarios de inmuebles a cumplir con la ley.
Entendemos que existen ordenanzas que establecen claramente las obligaciones que cada propietario tiene respecto de su inmueble. La principal de ellas es mantenerlo en un estado razonable de higiene, tanto si está edificado como si se trata de un baldío. No puede admitirse, entonces, que cuando una persona desalquila y cierra su local, entienda suspendidos sus deberes en el rubro que nos ocupa.
Estas situaciones afectan, obviamente, la salubridad pública, ya suficientemente problematizada como para que todavía se le carguen tales agregados. Nos parece que la autoridad municipal debe terminar con la actitud pasiva que mantiene en el asunto, y constreñir a los propietarios de inmuebles a cumplir con la ley.







