Un trapecista sin red

Del scrum a la oxigenación interna.

26 Julio 2002
Por Marcelo Aguaysol

No fue un día de euforia. El típico frío invernal tucumano contrastó ayer con los microclimas que tiene la Casa de Gobierno y sus alrededores. Los municipales inundaron de papeles el acceso principal del palacio, que cobija a Julio Miranda, en son de protesta por el atraso salarial.
Puertas adentro, los funcionarios miraron tras las cortinas el descontento. El pedido sindical de intervención al municipio que conduce Raúl Topa no hizo mella en el Poder Ejecutivo. Ayer, varios dirigentes alimentaron esa hipótesis. "No hay ni remotas posibilidades de intervención, pero sí se le pedirá a Topa que restablezca el diálogo con el gremio", comentó ayer un mirandista de primera línea que observaba preocupado la movilización.
En el interior de la Provincia, la preocupación no es menor a la inquietud de la capital. Los intendentes le reclamaron al vicegobernador Sisto Terán los fondos para salarios. De inmediato se confeccionaron 18 decretos disponiendo el pago, tal como lo hizo la Nación. Está el instrumento legal, pero la bendita plata nunca termina de llegar.
En definitiva, hay desesperación en el gabinete por terminar el cronograma antes del miércoles próximo. Ese día se va el mes y se acrecienta el atraso salarial (a un mes), más allá que la mayoría del sector público haya recibido su remuneración.
Los funcionarios temen que se produzca un efecto cascada como sucedió con las operatorias de canje de bonos que arrastran, desde hace casi dos meses, una deuda global de $32 millones. Por esa razón es que descendió estrepitosamente el flujo de depósitos de bonos en los distintos sistemas de canje. El Gobierno está obligado a devolver la confianza en los papeles que ahora firman Miranda y el ministro Joaquín Ferre. Por lo pronto, el pago de esas obligaciones del Estado con las empresas y los particulares siguen en el terreno de las promesas.

Té de ruda
Los miembros del gabinete parecen rugbistas. Forman un desprolijo scrum para hacer frente a la crisis. Algunos trabajan codo a codo; otros miran de reojo hasta a sus propios compañeros de equipo. Estos últimos funcionarios, que creen que la solución a todos sus problemas pasa por la eliminación de la "cuenta única", vaticinan que le harán entender a Ferre que en política, dos más dos no es igual a cuatro. Y que, desde agosto, la cuestión política tiene que estar por encima de la económica.
Días pasados, el vicegobernador Sisto Terán dio en la tecla de esa interna que crece en el minigabinete, cuando afirmó públicamente que hay funcionarios que no están preparados técnicamente para responder sobre temas financieros.
En este juego mirandista, donde los encontronazos entre ministros son constantes, nadie gana. Menos el millón y medio de tucumanos que habitan esta tierra. Con tantas promesas y tantas semiverdades en los anuncios, el Gobierno de Miranda se asemeja a un trapecista sin red, pero con suerte. Por las dudas, los miembros del gabinete tomarán el jueves un té de ruda. Soplan vientos de oxigenación interna.

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