Ensaladas políticas

Dos grupos reúnen heterogéneas trayectorias.

24 Julio 2002
Por Federico Abel

El 9 de julio, todos los flashes estaban pendientes de la visita del presidente Eduar- do Duhalde y, más todavía, del último pétalo de la margarita que por esas horas deshojaba el vacilante Carlos Reutemann en torno de su participación en las internas del justicialismo. Por eso sonó sin estridencias la voz de un heterogéneo grupo de tucumanos que, a través de una solicitada publicada en LA GACETA, clamaba por unidad, legitimidad y solidaridad ante la crisis.
El texto llevaba la firma de hombres de muy diferente formación ideológica, política e intelectual como los abogados José Manuel Avellaneda y Clímaco de la Peña, el ex intendente Rafael Bulacio, el diputado radical Carlos Courel, Francisco Critto, el titular del partido Ciudadanos Independientes, Rodolfo Danesi, y el rector de la UNSTA, Pedro W. Lobo. El legislador justicialista Julio Díaz Lozano habría participado de la elaboración del documento, pero finalmente no lo firmó. Estas insólitas mixturas o ensaladas que se han comenzado a preparar revelan hasta qué punto la política desborda hoy o no se concibe en el asfixiante ámbito de partidos encerrados en sus propios ombligos.
Uno de los más entusiastas ingenieros de estos puentes transversales es Courel. Sin desatender los asuntos de su propio partido, mantiene intensas reuniones dos y tres veces por semana. Uno de los grupos, al que algunos ya llaman Santa Fe -porque en esa calle queda la casa donde se reúnen- lo forman quienes firmaron la solicitada más un sacerdote de destacada actuación social. Charlan desde febrero sobre las eventuales reforma constitucional, política e institucional de la provincia. Ya elaboraron algunos documentos internos. "Hay que diseñar un nuevo sistema de convivencia que vaya más allá de las elecciones y de los partidos tradicionales", argumentan.
El otro grupo bien podría denominarse Lavalle (el unitarismo del viejo general es el único escollo) porque una casona de esa calle del barrio Sur los cobija. Allí, además de Courel, se encuentran titulares (o ex) de importantes colegios profesionales, radicales, liberales, Horacio Ibarreche (Nuevo Partido) y comerciantes del sur. El tema es el mismo de siempre, la política, aunque el ropaje sea diferente.

El sueño de todo jurista
Estos laboratorios caseros se han propuesto generar ideas en todos los campos. Pero la política siempre se libra en el terreno de los hechos. Por ello no descartan que el primer gran ensayo sean las eventuales elecciones a convencionales constituyentes a las que convocaría el mirandismo para reformar la Constitución y seguir reposando en el poder. Todos sueñan con un gran frente antirreeleccionista. Lo que aún no está claro es qué actitud adoptarán en caso de ganar esos hipotéticos comicios. Algunos creen que habría que disolver la Asamblea Constituyente. Pero un veterano abogado, encerrado en su biblioteca, anhela hacer lo que Fernando López de Zavalía en la convención bussista de 1990: una nueva Constitución.
De otra forma, pero con un objetivo similar, el radicalismo también empezó a trabajar con voluntad de diálogo.
La convención del domingo pasado habilitó a la junta de gobierno a conversar con otras fuerzas. "Sólo están vedados los mirandistas y los bussistas, no así los republicanos", afirman, sin aclarar si en Tucumán es posible ser de FR sin ser de los Bussi. Aunque insisten en que la finalidad es pactar políticas de Estado para el desarrollo productivo de la provincia y para iniciar una revolución moral, la idea de un gran frente electoral -en el que, aunque con desconfianza, hay lugar hasta para el diputado Ricardo Falú (PJ)- también está presente. Eso sí, no quieren hablar ni siquiera semánticamente de la palabra alianza. La sociedad tampoco.

Tamaño texto
Comentarios