La fotografía capta la realidad, pero también sirve para la ficción

Más de 20 propuestas distintas se pueden observar en colores y en blanco y en negro.

“FUJIYAMAS REMIX”. Sebastián Rosso realiza sus composiciones a partir de imágenes ya elaboradas.
“FUJIYAMAS REMIX”. Sebastián Rosso realiza sus composiciones a partir de imágenes ya elaboradas.
24 Agosto 2005

La fotografía es una de las herramientas a las que más recurren los artistas para sus obras. Más de 20 trabajos de estas características se exponen en el Timoteo Navarro.
“Fujiyamas remix”, un montaje digital de Sebastián Rosso, asombra y se luce por su prolija imagen, realizada en papel fotográfico. Rosso, como tantos otros autores, trabaja como si fuera un editor de posproducción: compone a partir de imágenes ya elaboradas. Los expresivos retratos de Ramón Teves no pasan inadvertidos, como tampoco la composición de Rolo Juárez (en sus autorretratos, los rostros se modifican por imágenes de sus recuerdos). 
Alejandra Urresti (Buenos Aires) impresiona con la frialdad de sus imágenes: registra las escenografías de los estudios de algunos programas de televisión por cable. Gustavo Lozano (Buenos Aires) hace hincapié, con una sutil iluminación, en un fragmento de un paisaje. Y Nora Dobarro (Buenos Aires) capturó en su máquina una humilde vivienda, en lo que bien podría ser una pintura del artista abstracto holandés Piet Mondrian.
Sandro Pereira exhibe una imagen doble, en color y en blanco y negro, colores con los que contrasta dos estados simultáneos en los que el artista se ve reflejado.
Adriana Bustos (Córdoba) registra en una obra de la serie “4 x 4” el carro de un cartonero tirado por un caballo, pero desde la óptica que brinda el espejo retrovisor de un automóvil.
En el conjunto fotográfico de Edgar Murillo (Mendoza), una multitud de viviendas de clase media muestra sus puertas totalmente enrejadas, en lo que parece hablar de uno de los temas de la actualidad: la inseguridad.
Javier Soria Vázquez registra en “13 minutos. 57 segundos” una composición que luego monta en una fotografía horizontal.
La muestra ofrece también un video de Leticia El Halli Obeid (Córdoba); allí, numerosos artistas relatan cómo trabajan.
Finalmente, otra de las obras impactantes es la instalación de Emilio Reato. En una sala pequeña, invita al espectador a ingresar a una construcción circular, donde “un delfín vuela” y se conecta, por medio de un hilo, a una pequeña casa de tierra.

Haciendo acupuntura en la pared del Museo

“Filtración” se llama la obra del rosarino Leo Battistelli.
El artista efectuó centenares de perforaciones en una de las paredes del museo, en base a un diseño especial. En cada una de ellas incrustó pequeños elementos de cerámica que sobresalen; y, tomando distancia, puede advertirse la clásica imagen de la figura humana que dibujó hace siglos el célebre Leonardo Da Vinci. “Esto es como si fuera acupuntura; me parece que estoy haciendo la acupuntura del museo”, bromeó el artista.
Casi al ingreso del museo, el misionero Andrés Aredes construyó un objeto que representa el paisaje de esa región. “Pedazo de selva” es una escultura pintada de verde sobre un aglomerado, y en la que están planteadas formas abiertas que se cruzan y se entremezclan y que permiten ver a través de ellas.

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Una mesa servida para el trabajo

Cynthia Kapelmachen (Buenos Aires) instaló una mesa de producción. Una mesa de artista en la que no faltan los pinceles, las cintas ni las gomas; también hay una pinza y hasta un martillo. Una multitud de elementos -incluso palitos de helado pintados al óleo- están dispersos sobre la superficie, pero guardando un cierto orden.
La cordobesa Laura del Barco hizo un bordado sobre tela, con hilos de diferentes colores, y construyó con él una figura arquitectónica.
Daniel Vidal (Buenos Aires) pintó un iglú, y a su lado hay un conjunto de indicaciones respecto de cómo hacerlo.
Por su parte, Martín Bonadeo (Buenos Aires) cruzó dos cubiertas de goma, una de las cuales está permanentemente encendida con fuego. Esta obra se ve en el pasillo lateral del museo.

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En vivo, dibuja y borra para volver a empezar

Geli González es tucumana y su obra es una acción efímera.
La artista fue seleccionada para que, diariamente, por un tiempo de entre tres y cuatro horas, dibuje y borre en una de las paredes. Diminutas figuras (cuchillos, lápices, telas y otros objetos domésticos) son planteadas por la artista, pero su trabajo es efímero, porque no pasan sino segundos, para que los borre y vuelva a recomenzar. En su propuesta, se valora la acción y la idea de la fugacidad.
Otra de las acciones que se presentan es de Alejandra Mizrahi, quien hizo 50 remeras rojas a las que estampó fotografías de rostros obtenidos en la calle. Cuando la gente ingresa al Museo, se viste con las remeras.

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