Alberto Olmedo sigue tan vigente como sus personajes

Se convirtió en humorista de un modo casual y desarrolló el género de la comedia en todos los formatos. Imagen imborrable

24 Agosto 2005

Cuando un canal de televisión necesita recuperar los puntos perdidos, recurre, entre otras alternativas, a Alberto Olmedo. Su vida y su muerte siguen siendo noticia a pesar de que murió hace más de 17 años, y el merchandising con su rostro impreso sigue generando divisas.
Esos y otros elementos demuestran que “El Negro”, que hoy hubiera cumplido 72 años, sigue tan vigente como cuando aparecía por televisión con su “No toca botón”, un llamado antizapping, mucho antes de que apareciera el control remoto.
Alberto Orlando Olmedo nació en Rosario el 24 de agosto, y pasó su infancia con su madre Matilde Olmedo, en la casa del barrio Pichincha. A los 13 años se integró al grupo teatral “La Comedia”, y a los 21 se radicó en Buenos Aires para probar suerte.
Muchas de sus frases, aunque trilladas, siguen en el vocabulario popular, y el “adianchi, adianchi”, sigue siendo una forma de invitar a una bella señorita a pasar.

Casualidad
Su llegada a la comedia fue casi una casualidad. A través de un amigo, había conseguido trabajo como apuntador en Canal 7, hasta que en la cena de fin de año de 1955, se subió a una mesa y empezó a hacer monerías. Una semana después debutó ante las cámaras, con un monólogo en el magazzine “La troupe de la TV”, programa conducido por Pancho Guerrero en el que trabajaban María Esther Gamas, Noemí Laserre, Tincho Zabala y Rodolfo Crespi, entre otros.
Uno de los personajes clave de Olmedo fue el “Capitán Piluso”, con quien los que hoy tienen más de 35 años tomaron la leche cada tarde a través de la pantalla. Ese ciclo, que comenzó en 1960, estuvo nueve años en el aire.
A pesar de que cambió tres veces de canal, era un éxito indiscutido y el programa más visto en la tarde. “La verdad es que nos divertíamos mucho haciéndolo”, comentó alguna vez. Paralelamente, ingresó a las filas de “Operación Ja Ja”, con Gerardo Sofovich, y se amplió el espectro de público que empezó a seguirlo.
El 3 de diciembre de 1970 regresó a Canal 11 con “Las 36 horas de Olmedo”, una emisión a beneficio de la Casa Cuna y del Hospital Argerich, con el que bate el récord de permanencia en cámara.
A partir de 1973, Olmedo se convirtió en una estrella de cine con la película “Los caballeros de la cama redonda”, y a partir de allí la pantalla grande lo encontró muy seguido, muchas veces en una dupla memorable con Jorge Porcel.
Alberto Olmedo, quien estuvo casado tres veces (además de haber tenido varias aventuras públicas), murió el 5 de marzo de 1988 en Mar del Plata, cuando se cayó desde el balcón de un piso 11. Su imagen, desde entonces, se convirtió en ícono del humor argentino.

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios