23 Julio 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El sábado hará su presentación en campaña José de la Sota y esbozará líneas muy generales de un proyecto de gobierno que apuntará fundamentalmente a la moderación. "Los argentinos están cansados de la violencia y la incertidumbre y hay que recuperar el sentido del trabajo y la creación", expresó el gobernador de Córdoba ante quienes integran su estado mayor electoral. Dejó en evidencia que, como Carlos Menem, procurará eludir las riñas que están haciendo presa de la política argentina.
El acto será esencialmente partidario y bajo una de las banderas más genuinas del peronismo, Eva Perón, reivindicando ese viejo modelo que hace ya tiempo no se usa como señuelo de los votos. Una primera sumatoria de los observadores permite corroborar que tanto Menem como De la Sota inician su competencia con una considerable ventaja estructural sobre Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner, referencia que guarda clara relación con la actual composición de los bloques partidarios del Congreso y que hace pensar que alguno de ellos intente concurrir a las urnas con otra sigla.
La convertibilidad
El más resuelto a abandonar el peronismo es hasta el momento el gobernador de Santa Cruz, pero deberá organizar en cuatro meses un partido nacional confiable para concurrir a la interna o hacerse reconocer antes del 30 de noviembre, con garantías suficientes de que seguirá creciendo hasta marzo. Elisa Carrió está esperanzada en que Kirchner terminará en una alianza con el ARI, pero no le ofrecerá el segundo término de la fórmula que todavía está muy condicionada por la renovación total de las bancas parlamentarias. No ocurre lo mismo con Rodríguez Saá, quien está dispuesto a negociar si llega el caso con Menem o De la Sota. Un factor que ha comenzado a gravitar considerablemente sobre el desenlace de la interna justicialista es la imposibilidad de lograr hasta el momento una definición en la política monetaria que aleje los temores de hiperinflación o consolidación del corralito. El más importante operador de Menem, Alberto Kohan, maneja una escala de prioridades que, según encuestas sucesivas, permite observar el sostenido crecimiento de la convertibilidad en las demandas de la gente. Esa sería también para Jorge Castro "una herramienta decisiva para un programa creíble".
Confiado
El Presidente está convencido de que la notoria inquietud social por alcanzar el fin de la transición dejó de pasar desde la formalización del calendario electoral por el atajo de la violencia institucional. Más aun, confía en que la progresión de las internas -especialmente en su partido- reduzca la fuerte presión sobre el gobierno para asumir "decisiones mágicas". Esa confianza o ilusión de Eduardo Duhalde incluye la próxima visita del secretario del Tesoro de EE.UU quien, como ha dicho , llega para medirle el pulso social a la crisis, algo que de ser cierto podría librar al jefe del gobierno de tomar medidas del todo insoportables en las calles. (De nuestra Sucursal)
El acto será esencialmente partidario y bajo una de las banderas más genuinas del peronismo, Eva Perón, reivindicando ese viejo modelo que hace ya tiempo no se usa como señuelo de los votos. Una primera sumatoria de los observadores permite corroborar que tanto Menem como De la Sota inician su competencia con una considerable ventaja estructural sobre Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner, referencia que guarda clara relación con la actual composición de los bloques partidarios del Congreso y que hace pensar que alguno de ellos intente concurrir a las urnas con otra sigla.
La convertibilidad
El más resuelto a abandonar el peronismo es hasta el momento el gobernador de Santa Cruz, pero deberá organizar en cuatro meses un partido nacional confiable para concurrir a la interna o hacerse reconocer antes del 30 de noviembre, con garantías suficientes de que seguirá creciendo hasta marzo. Elisa Carrió está esperanzada en que Kirchner terminará en una alianza con el ARI, pero no le ofrecerá el segundo término de la fórmula que todavía está muy condicionada por la renovación total de las bancas parlamentarias. No ocurre lo mismo con Rodríguez Saá, quien está dispuesto a negociar si llega el caso con Menem o De la Sota. Un factor que ha comenzado a gravitar considerablemente sobre el desenlace de la interna justicialista es la imposibilidad de lograr hasta el momento una definición en la política monetaria que aleje los temores de hiperinflación o consolidación del corralito. El más importante operador de Menem, Alberto Kohan, maneja una escala de prioridades que, según encuestas sucesivas, permite observar el sostenido crecimiento de la convertibilidad en las demandas de la gente. Esa sería también para Jorge Castro "una herramienta decisiva para un programa creíble".
Confiado
El Presidente está convencido de que la notoria inquietud social por alcanzar el fin de la transición dejó de pasar desde la formalización del calendario electoral por el atajo de la violencia institucional. Más aun, confía en que la progresión de las internas -especialmente en su partido- reduzca la fuerte presión sobre el gobierno para asumir "decisiones mágicas". Esa confianza o ilusión de Eduardo Duhalde incluye la próxima visita del secretario del Tesoro de EE.UU quien, como ha dicho , llega para medirle el pulso social a la crisis, algo que de ser cierto podría librar al jefe del gobierno de tomar medidas del todo insoportables en las calles. (De nuestra Sucursal)







